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La teta es el mejor chupete de entretención

El chupete de entretención, llamado también chupón, chupo, succionador, chupador, goma, etc., ha sido usado en distintas épocas y regiones del mundo para entretener a los bebés. Es común verlos en televisión, revistas, muñecos y las tiendas de bebés y supermercados tienen una sección con diversas marcas con formas, necesidades y colores diferentes. Tan famosos son, que a veces se escuchan expresiones como “no te vaya a usar tu bebé como chupo de entretención”, como si el pecho solo fuera únicamente para que haya una transferencia de leche. 


Alt="chupo, tetina, chupete de entretención"

LA NECESIDAD DE SUCCIONAR


La mayoría de los bebés vienen al mundo con un fuerte instinto de succión que además de garantizar su supervivencia, su crecimiento y desarrollo, (a través de ella se valen de su alimento), les otorga calma y tranquilidad. Necesitan chupar para extraer leche, chupar para después de tomar la leche, chupar para quedarse dormidos, chupar para despertarse, chupar para relajarse…chupar. 

De ahí que se hable de la succión nutritiva cuando el bebé extrae leche y sacia su hambre, y de la succión no nutritiva que ocurre cuando los amamantados reducen a gotas la intensidad de la succión sin la necesidad de llenarse o tragar aire, o cuando son alimentados con un biberón y a veces toman más de la cuenta así estén llenos por no poder controlar el flujo de leche. 

¿ES MALO EL CHUPETE?

Algunos estudios dicen que el uso del chupo produce: 
  • Afectación en la producción de leche: El bebé succiona menos del pecho porque no puede decidir cuando tomar leche y cuando chupar, la mamá produce menos leche y vienen los sustitutos de la leche materna. El resultado son altas probabilidades de un destete prematuro en niños alimentados a pecho. 
  • Poco aumento de peso en un bebé amamantado que en vez de estar en el pecho decidiendo si quiere succionar para alimentarse o solo conformarse con el pecho en la boca pierde tomas en la que bien podría recibir la leche que lo alimenta, sobre todo la leche del final de la toma, rica en calorías y grasas. 
  • Congestión mamaria, conductos tapados o mastitis a la madre lactante porque no pasan tiempo en el pecho. 
  • Interferencia en la succión de bebés que están aprendiendo a tomar el pecho porque puede no ser tan eficaz como para recibir suficiente leche. 
  • Hongos por falta de higiene y cuidado. 
  • Retorno temprano de la fertilidad en la mujer (la lactancia exclusiva sin ningún tipo de alimentación complementaria o chupos permite cierto tiempo de amenorrea en la mujer lactante). 
  • Confusión de succión porque los bebés que amamantan abren su boca para succionar del pecho materno en los que intervienen los músculos de la boca y cara; el seno por lo general es suave, cálido y maleable y el pezón queda en la parte posterior de la boca. Podemos meterle un chupo al bebé sin que abra por si mismo la boca y cuando el bebé succiona un chupo o la tetina de un biberón hace movimientos diferentes con su lengua y músculos. Esto lo puede confundir, sobre todo si está aprendiendo a mamar y posiblemente no querrá amamantar por parecerle difícil, tener que trabajar mucho para recibir leche del pecho o sentirse molesto. 
  • Deformidad de huesos que forman el paladar y los maxilares y problemas con la mordida y con el lenguaje cuando se usa por largo tiempo. 
Autores como Casilda Rodrigañez, escritora española conocida por sus puntos de vista sobre la maternidad, habla del chupo de entretención como una prueba aplastante de la devastación de la sexualidad de la mujer y de la sexualidad básica humana y sostiene que sustituye la piel, falta el cuerpo detrás. Sostiene que lo vemos como algo normal y no vemos la robotización, la asepsia del deseo, la deshumanización de lo humano.
Si el chupo es una opción, algunas recomendaciones pueden ser de utilidad:
  • Esperar a que la lactancia esté establecida, por lo menos durante las primeras cuatro semanas de vida. 
  • No ofrecer el chupo a bebés que tienen problemas de agarre o succión del pecho. 
  • Las madres lactantes inquietas por la producción no deben ofrecer el chupo al bebé, deben ofrecer mucho el pecho a sus bebés. El pequeño que tiene acceso libre al pecho recibirá la leche que necesita para crecer; por lo general los bebés amamantados necesitan amamantar seguido para estar relajados y bien alimentados, necesitan estar mucho tiempo con sus mamás y si las mamás están con ellos, el chupo no se necesita. 
¿CUANDO PODRÍA USAR EL CHUPETE?

Posiblemente en bebés no amamantados a quienes se les da biberones en los que no puede controlar el flujo de leche y quienes por lo general quedan muy llenos, tienen gases y regurgitan, el chupo podría calmar su necesidad de seguir succionando. 


En bebés amamantados que no pueden ser atendidos inmediatamente y tienen una necesidad de succión muy fuerte, por ejemplo si la mamá está en el baño o manejando. 

¿COMO LE QUITO EL CHUPETE A MI BEBE?

En ocasiones se ven pequeños que están todo el tiempo con el chupo en la boca, algunos incluso al despertarse de noche sin sentirlo en la boca lloran desconsolados clamando por su pacificador. Puede llevar bastante tiempo dejarlo, sobre todo si el niño lleva largo tiempo usándolo. Algunos madres y padres ven que funciona preparar al pequeño para que lo vaya dejando poco a poco, presentarlo como algo sin importancia que no se merezca como premio o se quite como castigo, otros lo hacen en momentos tranquilos de pocos cambios, hay quienes encuentran la manera de sustituir el chupo con actividades o diversiones que les relajan e incluso quienes llegan a acuerdos para que se use en determinadas circunstancias o espacios. Están los que se inventan cuentos con personajes que llegan a buscarlos para dárselos a niños más pequeños que los necesitan o hacen trueques a cambio de algún juguete nuevo muy deseado, stickers con caritas felices por cada día en que no se utilizó, conteo regresivo con felicitación al final y demás. También algunos se los van dejando para momentos clave como la siesta. 

Lo importante es que la transición a un mundo sin chupete se haga con amor, de manera gradual y paulatina y no de una forma abrupta u obligada.



Por: Valeria Calderón, mamá, abogada y educadora certificada.

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