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La madre humana y la madre tierra


La madre tierra nos presta su casa, nos da vida y alimento. La madre humana también. Los hijos del mundo y los hijos de la tierra tienen madres que necesitan amparo.

AYU
Foto tomada de www.ecologismo.com

Por Valeria Calderón para celebrar el día mundial de la tierra

La madre humana y la madre tierra comparten la misma esencia. La madre y la tierra son productivas, en su interior crecen las semillas que pueblan al mundo; son una gran casa que alberga; son un nido donde se gesta lo bueno, lo útil, lo sabio; son humanidad, fecundidad, reproducción, perpetuación, naturaleza, lugar, suelo. Así como por la tierra existen los bosques, las aguas, los frutos, los animales, la lluvia, la nieve; por la madre y su hombre existen las personas, la compañía, el estímulo, la confianza, el apoyo, la conexión, la permanencia, los brazos, el contacto, el alimento… Ambas nos dan vida, ambas nutren y protegen nuestra existencia y por ello merecen respeto, merecen  protección.

La madre tierra y la madre humana tienen una fuerza que viene de su interior que sugiere ser inquebrantable, perpetua. Pareciera no notarse su fragilidad porque gracias a ellas tenemos fruto y cosecha para poder vivir, pero a veces las dañamos. Es tan importante su labor, que necesitan ser atendidas y apoyadas en su misión de compartir su energía poderosa, pero a veces las descuidamos cuando debemos salvaguardar su tarea de dar a su vez amparo a los hijos del mundo, cuando debemos proteger su función de estar cerca de sus crías para darles cobijo y alimento. Porque al recibir ese cuidado, sus retoños puedan ser el resultado de un universo con bases fuertes, que aman y respetan a su vez.

Al protegerlas, seguramente recibiremos esos frutos sanos y vigorosos. Pero al no preservarlas, los hombres y mujeres que nazcan de la madre humana probablemente no se vean tan bendecidos con continuidad, tiempo, sustento, nutrición, calor, amor. Y los elementos y recursos que ofrece la madre tierra probablemente se harán más escasos y nos pelearemos entre los hombres para obtener lo poco que subsista de ellos.

Por el contrario, si somos buenos con las madres que nos traen al mundo, tendremos cobijo, refugio y alimento por mucho tiempo y nosotros mismos seremos personas buenas con la tierra y con los demás. Si cuidamos del suelo, los pastos, los bosques, si libramos a la tierra de la contaminación y conservamos los recursos naturales, seguramente la disfrutaremos y entregaremos tierra sana a los que la habiten en ella mas adelante.

Abracemos a la tierra y abracemos a la madre con agradecimiento, entrega, confianza y amor. Simplemente porque nos dan vida merecen un respeto profundo. Que la presencia de la madre tierra nos genere bienestar, que la presencia de la madre humana genere bienestar a los hijos que vengan de ella. Otorguemos sostén tanto a la madre como a la tierra, para que los niños que pueblen el mundo, desde su nacimiento reciban la energía protectora de las madres e inunden de ella un universo que ojalá siga presente con el pasar de los tiempos, el universo de la madre tierra, el de la madre humana.

Que siempre tengamos una madre tierra fecunda y protegida. ¡Feliz día mundial de la tierra!


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