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Baby led weaning: Introducción de alimentos con galletas de arroz

El crecimiento y desarrollo de un bebé tiene fascinantes etapas como el inicio de la alimentación complementaria (complementaria a la nutritiva leche que venía recibiendo de manera exclusiva durante sus primeros meses). Algunos pequeños reciben esta etapa de una manera muy divertida; la introducción de alimentos sólidos no triturados en papillas de bebé les ofrece un mundo de posibilidades de exploración y de juegos con la presencia de un adulto que los cuida. Y así van eligiendo lo que desean tomar dentro de una amplia gama de posibilidades nutricionalmente apropiadas que se les deja al alcance.


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Foto cortesía Baby mum mum, publicación exclusiva autorizada por Paula Dávila


Por Valeria Calderón, abogada y educadora certificada.

Es así como algunas familias se interesan por el método baby lead weaning 
y empiezan la introducción de alimentos ofreciendo a los bebés por ejemplo, trozos grandes de carne, trozos de zanahoria hervida, pedazos de verduras o frutas, etc., cuidando que no sean trozos con los que pudiera atragantarse. A medida que los pequeños emprenden una exploración alimentaria llena de degustaciones y tonalidades, van desarrollando también su sentido del tacto, tomando y soltando con sus deditos los objetos que llevan a su boca, momento en el cual agarran puñados de alimentos o minúsculos trocitos que llevan a su boca y comen sin dificultad.

En el mercado también existen productos simples, nutritivos y prácticos que se pueden ofrecer en casa o llevar en la cartera como pasa bocas, que además de brindar la posibilidad de probar nuevos sabores, alivian las molestias de la dentición. Es el caso de unas galletitas de arroz que llegaron a mis manos y a mi paladar (no resistí la tentación de probarlas); unas galletas libres de gluten, trigo, huevo y maní, sin ningún tipo de aditivos artificiales ni conservantes, que vienen en un envoltorio individual muy cómodo que puede incluso meterse dentro del bolsillo de un portabebés para un paseo. ¡Y no se rompen! Su sabor es suave, y las comen tanto  los bebés que recién están comenzando a recibir alimentos diferentes a la leche, como niños de cuatro y cinco años que adoran encontrarlas en su lonchera.

Son lo suficientemente macizas para poder ser sostenidas en las manos del bebé mientras las disfruta y a su vez tienen la capacidad de disolverse casi de manera inmediata dentro de la boca, contrariamente a otras galletas que terminan como una masa pegajosa que va a todos lados menos a la boca del bebé. Y su precio, ¡increíble!

Tener al alcance de las manos (las nuestras y las del bebé) alimentos saludables sin colores ni sabores artificiales, sin preservantes, sin colesterol ni preparados grasosos, se convierte en un recurso grandioso, especialmente cuando lo necesitamos al momento.

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