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Porteo y parto: Apropiación y apreciación cultural

La apropiación y la apreciación cultural tiene que ver con la forma en que la gente toma elementos de otras culturas y los incorpora en su día a día. Hay personas que valoran los elementos y conocimientos de otras culturas; hay otras que sin conocerlos los estereotipan dandole un uso que podría catalogarse como una intrusión por parte de los miembros de la cultura que lo detentan o incluso por los de su misma cultura.


Fotografía por: Jaime Acuña Lezama - @jacunalezama tomada de la página del Ministerio de Cultura en Colombia

El tema de la apreciación y la apropiación cultural puede extrapolarse al tema de la maternidad y del porteo. Por ejemplo, la partería tradicional del Pacífico fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación en Colombia. El trabajo de las parteras, que desde niñas van aprendiendo sobre su oficio, es apreciado formalmente como una manera de traer salud a nivel comunitario a los lugares donde es pobre o nulo el sistema de salud hospitalaria.


Esa apreciación valora no solamente la experticia y el saber cómo recibir a un bebé. Va más allá de unas hábiles manos, conjugando su práctica con plantas y hierbas que van ayudando desde el mismo proceso de la concepción hasta el post parto. Y va más allá de la técnica, conjugando el acompañamiento con la humanización del parto y del nacimiento. Llevar ese saber a las salas de parto de los hospitales sería ideal, y magnificaría esa apreciación cultural, siempre y cuando no haya una apropiación que en el ejemplo sería tomar ese saber como propio usando métodos, plantas o bebidas como una creación suya sin una mínima explicación de dónde provienen mientras que a la par despotrican de la inseguridad de dar a luz con una partera en un lugar que no sea un hospital.


El porteo también tiene cabida en este tema porque puede considerarse por algunos como apropiación, la imitación que se hace en occidente de tradiciones que le han pertenecido por generaciones a otras culturas, así este arte milenario de llevar al bebé con las manos libres se utiliza y se haya utilizado desde siempre en distintos lugares donde los miembros ni si quiera sabían o saben de su existencia. Vale la pena "la apreciación", porque su utilización no solo ha abarcado una manera de recuperar el contacto perdido producto de tanta injerencia en el separar a los bebés de sus cuidadores por una supuesta independencia que hay que conseguir antes de tiempo. Y una apreciación, porque es una forma de utilizar hermosas telas de colores y texturas que se convierten en moda y alegran también el día a día de quienes andan con sus bebés. Una forma de cargar a los bebés felizmente adoptada al fin y al cabo por otros grupos que requerimos un poco de instrucción y conocimiento sobre el uso seguro; capacitación que a leguas está en los engramas de aquellos han visto a su gente portear como han podido sin que se les caiga o asfixie ningún bebé.

En materia de porteo también la lupa está presente en la industria con la apropiación de nombres, características, siluetas o imágenes de otras culturas que son tomadas por personas cuya propia cultura pudiera haber intervenido en su avasallamiento o menosprecio, tanto para su uso como para su comercialización. Y surgen críticas sobre el hecho de tomarse créditos al utilizar nombres y tradiciones de otros sin honrar ni dar mérito a la fuente original, sin importar que en esa cultura la norma sea el porteo. 

En estos casos, una forma de dar mérito es reconocer y participar del beneficio es dar cabida a estos grupos, tanto en el plasmar su arte como en la comercialización y confirmar que se trata de algo original hecho con la participación de quien pertenece al grupo de donde se origina. Y hay que tener cuidado a la hora de juzgar. Porque señalar como apropiación sin conocimiento de causa yéndose a los extremos, puede perjudicar el buen nombre y el trabajo que hay detrás de sanas alianzas interculturales.

Una manera de apreciación cultural se da con el trabajo directo con artesanos y la exclusión de intermediarios o el trabajo que hacen empresas fabricantes que ayudan directamente personas de otras culturas que buscan mostrar su oficio y su talento porque ven una oportunidad de ofrecerlo y capitalizarlo mientras aprenden cómo incorporarlo dentro de un concepto de negocio. Una conexión de culturas, una forma de difundir sin perder el reconocimiento que se merecen ni pasar por alto valores que han pertenecido y pertenecerán de modo sagrado a sus pueblos, sin usurpación, sin explotación. Por el contrario, con admiración, con enaltecimiento. 

En el mundo de la maternidad, de la paternidad y de la crianza, tanto profesionales de la salud, como los educadores, los fabricantes, los diseñadores y los que comercializan deben ser cuidadosos en la manera en que usan los términos, diseños, figuras, puntadas y hasta brebajes, conociendo la historia que hay detrás, contándola; sin usurpar ni presentarse como innovadores. 


Que el tema siempre sea de apreciación.

Alt="Nenes de leche"
       Por: Valeria Calderón, mamá, abogada y educadora certificada.






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