CONCEPTO LEGAL SOBRE SEPARACIÓN, DIVORCIO Y LACTANCIA
Cuando hay separaciones y divorcios, hay decisiones complejas si hay bebés y pequeños amamantados, porque entran en juego sus rutinas de alimentación, sueño, cuidado y vínculo con ambos progenitores. El derecho a la lactancia requiere ser más conocido y reconocido por profesionales de la medicina, nutrición, psicología, derecho y trabajo social; por jueces, comisarios de familia, investigadores, mediadores, empleadores, madres, padres y cuidadores.
Encuentro mucho desconocimiento sobre las necesidades de la infancia en lo que atañe al "interés superior del menor" y la visión de género en las decisiones de las autoridades. Son situaciones que requieren información, sensibilidad y, sobre todo, una mirada puesta en la persona infante concreta: su edad, su bienestar, su entorno, sus vínculos y el momento de desarrollo que está viviendo.
Cuando hay divorcio o separación y todavía hay tomas de pecho
En ocasiones, el progenitor o cuidador que no amamanta solicita a las autoridades pasar noches completas o fines de semana con el menor y entiende que la lactancia dificulta ese tiempo exclusivo. En conflictos más intensos también aparecen afirmaciones según las cuales la lactancia se utiliza para impedir el vínculo, que una lactancia prolongada produce efectos psicológicos o físicos perjudiciales o incluso que está relacionada con dificultades en el peso o la alimentación.
Del otro lado existe otra realidad igualmente válida: si todavía toma pecho, se alimenta y puede haber construido alrededor de la lactancia como parte importante de sus rutinas de alimentación, consuelo y sueño; particularmente por las noches y sus comunes despertares.
Como las decisiones sobre custodia y visitas pueden tener efectos importantes sobre la vida cotidiana de un niño y de su familia, precisamente por eso conviene conocer cómo funciona esa lactancia y qué necesita ese infante. Cuando la expareja y/o autoridad desconoce el funcionamiento de la lactancia, puede terminar adoptando medidas que provoquen en la práctica una separación abrupta, una interrupción de las tomas o incluso un destete que no se había iniciado.
El momento que vive el menor, su bienestar, su entorno, la relación personal con su entorno cercano, su alimentación, el sueño y su historia de separaciones deben formar parte de las decisiones sobre visitas. También es importante conocer cómo funciona la lactancia y que su duración no necesariamente tiene tiempos esperables.
El punto de partida es el interés superior del niño. Se trata de un principio que obliga a que cualquier decisión, ley o acto de la familia, la sociedad y las autoridades tenga como fin buscar el bienestar integral y el respeto de los derechos que tienen los infantes y adolescentes.
Puntos sobre la lactancia a tener en cuenta
La lactancia puede durar el tiempo que la madre o persona lactante y el pequeño lo deseen. La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan lactancia exclusiva durante los primeros seis meses y, desde entonces, introducir alimentación complementaria adecuada mientras continúa la lactancia hasta los dos años o más. La OMS también recomienda que, durante la alimentación complementaria, la lactancia continúe a demanda y con tomas frecuentes. Instituciones como la Clínica Mayo también han explicado que puede continuar y es beneficiosa más allá del primer año, porque sigue aportando nutrientes y componentes inmunológicos, y sus características cambian conforme evolucionan las necesidades de los pequeños, y que la lactancia más allá de los dos años se asocia con beneficios para la salud materna, entre ellos una reducción del riesgo de algunos tipos de cáncer y de ciertas enfermedades crónicas.
Los tiempos que se pasa al pecho cambian conforme crece. Un bebé que depende exclusivamente de la lactancia requiere una organización muy diferente de la de un niño con alimentación complementaria plenamente establecida. También será distinta la realidad de un niño mayor que conserva algunas tomas, principalmente cuando está con su madre o persona lactante. La edad, por sí sola, tampoco cuenta toda la historia. Dos niños de la misma edad pueden tener rutinas de lactancia, sueño y separación completamente diferentes.
Con el crecimiento, la lactancia cambia. Algunos menores realizan varias tomas durante el día y la noche; otros comen una amplia variedad de alimentos y toman pecho en determinados momentos; otros lo buscan principalmente para dormir, volver a conciliar el sueño o encontrar consuelo. También cambia el peso nutricional de la leche dentro de su alimentación. El pecho representa algo más que alimento. Puede ser una forma de calmarse, reconectarse, conciliar el sueño o volver a dormir después de despertarse durante la noche. Algunos realizan tomas largas y espaciadas; otros hacen tomas muy breves y frecuentes.
Por eso es importante distinguir. La situación de un menor de seis meses con lactancia exclusiva es profundamente diferente de la de uno de dos años con alimentación complementaria y que mantiene algunas tomas. Pero ese mismo niño de dos años puede sufrir con un destete abrupto que además tiene un fuerte vínculo con la lactancia nutritiva y no nutritiva, si hay un régimen de visitas que propicia la separación.
Además, el destete suele ser un proceso gradual. En distintas culturas y contextos existen infantes que continúan lactando durante varios años, y la duración concreta depende de la relación entre la madre o persona lactante y el infante, de sus necesidades y de la forma en que esa lactancia evoluciona.
Cuando una decisión sobre custodia o visitas puede producir en la práctica un destete abrupto, esa consecuencia merece una valoración específica dentro del análisis del interés superior del niño.
El derecho a relacionarse con el otro progenitor
El menor tiene derecho a mantener y construir vínculos afectivos con sus padres y la lactancia puede convivir con esa relación. Cuando hay separación, lo deseable es encontrar acuerdos que permitan al menor recibir cuidado, cercanía y afecto de ambos, atendiendo al mismo tiempo sus necesidades de alimentación, descanso y regulación.
El progenitor o cuidador que no amamanta cumple innumerables funciones de cuidado que también construyen vínculo: alimentar con otros alimentos cuando corresponde, bañar, vestir, jugar, consolar, acompañar, leer, pasear, dormir de otras maneras y compartir la vida cotidiana. No tendría por qué haber una competencia entre lactancia y vínculo paterno o materno. El propósito es proteger a ambos de forma coherente y razonable, esto es, comprendiendo y respetando las necesidades del pequeño y su interés superior.
Conocer la rutina es muy importante cuando se programa una separación, porque una interrupción abrupta de tomas frecuentes puede producir en quien amamanta congestión o ingurgitación mamaria, dolor, obstrucciones y alteraciones de la producción. Dependiendo de las circunstancias, también puede contribuir al desarrollo de problemas inflamatorios como la mastitis. Para el menor, además, puede implicar la desaparición repentina de una estrategia de sueño o regulación a la que estaba acostumbrado. Puede sentir abandono y angustia de separación.
Todo esto puede manejarse. Precisamente por eso es útil conocerlo antes de decidir.
Una herramienta especialmente útil para armonizar estos intereses es la gradualidad. Los encuentros pueden ser frecuentes y comenzar con periodos compatibles con las rutinas actuales del infante. A medida que fortalece el vínculo, cambia su alimentación, desarrolla nuevas formas de consuelo y adquiere mayor capacidad para permanecer separado, esos tiempos pueden ampliarse. El régimen de visitas tampoco tiene por qué permanecer congelado y puede crecer con el niño.
Guía para las autoridades
Quienes toman decisiones sobre custodia y visitas necesitan conocer cómo opera el día a día de quien cuya vida están regulando. Esto supone valorar la capacidad de cuidado de los adultos, el entorno familiar y social, los vínculos construidos, la edad y el momento de desarrollo del niño, sus rutinas de alimentación y sueño, la experiencia previa de separación y, cuando existe, la lactancia.
La valoración interdisciplinaria puede aportar información especialmente útil. Psicología, trabajo social, pediatría y profesionales con formación en lactancia pueden ayudar a comprender mejor las necesidades particulares del niño y de su familia.
De ahí nace la cuestión jurídica, que puede formularse teniendo en cuenta lo que necesita en este momento de su vida.
La jurisprudencia de la Corte Constitucional colombiana ofrece herramientas especialmente útiles para responder esa pregunta. En la Sentencia T-102 de 2023, la Corte recordó que el interés superior del niño es concreto y autónomo, porque se determina a partir de las circunstancias individuales de cada niño. También reiteró que el régimen de visitas es un derecho de doble vía que permite desarrollar y reforzar las relaciones entre hijos y padres.
El caso resulta particularmente interesante para hablar de niños pequeños y gradualidad. Se trataba de un niño de dos años y cuatro meses. La Corte ordenó realizar una nueva valoración psicológica del niño y de su madre y, con fundamento en sus resultados, determinar si las visitas debían desarrollarse de manera inmediata o paulatina. También ordenó seguimiento por parte del equipo interdisciplinario de la Comisaría de Familia.
La palabra paulatina significa que el derecho a relacionarse con un progenitor puede protegerse diseñando la manera en que ese contacto se desarrolla y atendiendo a las condiciones concretas del niño. En la Sentencia T-350 de 2025, la Corte profundizó esta idea al incorporar el enfoque de curso de vida al análisis del régimen de visitas. La autoridad debe considerar el interés superior del niño y el material probatorio disponible, teniendo presente su etapa de desarrollo y la forma en que una decisión puede afectar su bienestar.
Más recientemente, en la Sentencia T-173 de 2026, la Corte reiteró que el régimen de visitas debe servir para mantener y desarrollar los vínculos afectivos de los niños con cada progenitor y recordó que, en determinadas circunstancias, las Comisarías de Familia tienen competencia para adoptar decisiones provisionales sobre custodia y visitas.
El enfoque de curso de vida invita a mirar al menor dentro de su historia y de su etapa de desarrollo, en lugar de aplicar una solución idéntica a todas las familias. Cuando todavía es amamantado, la lactancia forma parte de ese contexto. Importan la frecuencia de las tomas, las tomas nocturnas, la alimentación complementaria, la forma de conciliar el sueño, la duración habitual de las separaciones, el vínculo construido con cada progenitor y la capacidad del niño para transitar hacia periodos más largos de separación.
La jurisprudencia colombiana tampoco establece una edad automática para iniciar o impedir pernoctas por razón de la lactancia. El estándar que emerge es más cuidadoso: individualizar, valorar y adaptar la decisión al infante concreto.
Crecimiento y lactancia prolongada
La evaluación debe considerar la trayectoria del infante, su alimentación complementaria, su estado general de salud y su desarrollo. En algunos conflictos familiares aparece la afirmación de que pesa poco, crece poco o come mal porque continúa tomando leche materna. Ese tipo de conclusiones requiere una valoración clínica. Cuando surgen dudas sobre el peso o la talla de un niño amamantado, resulta importante acudir a las curvas de crecimiento infantil junto con la valoración de un profesional de la salud con conocimientos en lactancia. La continuidad de la lactancia, por sí sola, no permite concluir que exista un problema de crecimiento o nutrición.
El crecimiento debe evaluarse utilizando estándares adecuados y observando la evolución del niño a lo largo del tiempo, junto con su alimentación complementaria, estado de salud y desarrollo. Continuar amamantando después del primer año, por sí solo, tampoco permite concluir que exista un problema nutricional. Cuando existe una verdadera preocupación por peso, talla o alimentación, corresponde evaluarla con profesionales de salud y con información objetiva.
Lactancia, pernoctas y criterio pediátrico y psicológico
El antiguo Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría se ocupó específicamente de los conflictos entre lactancia y régimen de visitas. Su análisis es interesante porque explica algo que a veces se pierde en las discusiones jurídicas: la continuidad de la lactancia tiene una dimensión fisiológica para quien amamanta y una dimensión de alimentación, consuelo y regulación para muchos niños.
El Comité señaló que las interrupciones prolongadas pueden generar ingurgitación, mastitis o disminución de la producción y que algunos niños realizan tomas cortas y frecuentes durante el día o la noche. También propuso adaptar los tiempos de convivencia cuando la lactancia continúa activa, utilizando periodos más cortos y frecuentes cuando las circunstancias del niño lo requieran y ampliándolos conforme evoluciona la situación.
Su preocupación central era compatible con la que hoy encontramos en la jurisprudencia colombiana: conservar el vínculo con ambos progenitores y organizarlo de manera que responda al bienestar del niño.
Aquí también conviene evitar reglas automáticas. Una pernocta puede resultar perfectamente compatible con la realidad de un determinado niño y, para otro que nunca se ha separado durante la noche, puede ser más apropiado construir esa transición progresivamente.
La información concreta permite decidir.
Cuando existe violencia, abuso o riesgo
El análisis cambia cuando aparecen violencia, abuso, riesgo para la integridad física o emocional del menor, abandono grave de las responsabilidades de cuidado u otras circunstancias que comprometan su seguridad. En esos escenarios, la prioridad continúa siendo el interés superior, pero las medidas necesarias para protegerlo pueden ser muy diferentes. La protección del vínculo familiar siempre debe analizarse junto con el derecho del niño a vivir libre de violencia y en condiciones seguras.
Una decisión que puede crecer con quien merece la protección de su interés superior
La lactancia, alimentación y sueño cambian. La capacidad de permanecer separado cambia. Los vínculos con cada progenitor o cuidador también se construyen y evolucionan.
Por eso un régimen que funciona hoy puede necesitar modificaciones unos meses después. Cuando hablamos de lactancia, separación familiar y visitas, la respuesta más sensata será la de mirar al menor y comprender su realidad, para permitir que conserve y fortalezca sus vínculos familiares mientras se respetan las necesidades propias del momento que está viviendo.
Que madres, padres, cuidadores y autoridades se preocupen por qué necesita este niño hoy y cómo podemos organizar sus relaciones familiares de acuerdo con esas necesidades es necesario. Ahí está, realmente, el interés superior del niño.
- Extended Breastfeeding Fact Sheet, traducida con autorización de Kelly Bonyata, publicada en http://kellymom.com/translatation/spanish/ebf-benefits-spanish/
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- Baldwin EN. Breastfeeding and Divorce. http://www.llli.org/Law/LawDivorce.html
- Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría: http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/lactancia-materna-en-ninos-mayores-o-prolongada
- Breast-feeding at heart of divorce dispute. http://nwitimes.com/news/local/article_c317f0f6-44f1-5722-a1cd-2700eb0838b5.html June, 23, 2008
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- https://www.breastfeeding.asn.au/bf-info/breastfeeding-and-law/continuing-breastfeeding-after-separation-and-divorce
- Asociación Española de Pediatría: http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/separacion-padres-con-hijos-en-periodo-lactancia
- http://www.unicef.org/argentina/spanish/Nutricion_24julio.pdf
- OMS y lactancia: http://www.who.int/topics/breastfeeding/es/
- Sobre la duración de la lactancia: http://www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/infant-and-toddler-health/in-depth/extended-breastfeeding/art-20046962
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