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PROHIBIDA LA ENTRADA PARA NIÑOS



He encontrado toda serie de manifestaciones, pronunciamientos, controversias y exposiciones sobre la lactancia en público. He visto personas a quienes les es indiferente la manera en que una madre da el pecho a su bebé y si muestra o no muestra mientras lo hace. He visto por el contrario, a hombres e incluso mujeres y madres lactantes que se oponen a la lactancia en lugares públicos y he visto mujeres que salen a protestar con pancartas en frente de lugares que han discriminado a alguna madre que naturalmente ha alimentado a sus pequeños.

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(foto tomada de internet)

Lo que nunca había visto, hasta hace muy poco, y parece que es bastante común, es que se expulse a las madres lactantes de los salones o vestidores dispuestos en diferentes clubes privados para que las mujeres puedan realizar actividades como bañarse y cambiarse de ropa luego de hacer deporte, tomarse un refresco y relajarse en la sala de estar que hay en ellos, hacerse algún tratamiento de belleza o un masaje, entrar al baño turco o al sauna o simplemente ir al baño. Si, han expulsado a madres que desean amamantar a sus bebés de lugares dispuestos exclusivamente para mujeres, aquellas que en ocasiones andan por ahí en paños menores sin que las mire nadie, lugares estos donde se les señala con el dedo a las mamás que entran con sus bebés a sentarse en un sofá a amamantar, el cartel que dice “prohibido el ingreso de menores”.

No creo que en los estatutos de algún club privado se contemple la prohibición de amamantar en algún lugar, (de hacerlo sería inconstitucional), aunque no me sorprendería. Lo que si me sorprende, es que además se expongan a estas madres variados argumentos como que hay señoras que les molesta y repugna la presencia de mujeres amamantando, les incomoda el olor si el bebé hace deposiciones, o su llanto, entre otras molestias para un merecidos descanso sin interferencia de bebés amamantados.

Suena insano que amamantar parezca repugnante cuando a la orden del día hay revistas con mujeres ligeras de ropa, sin ninguna manifestación de anormalidad por parte de la sociedad, mostrando más piel de lo que podría enseñar una mujer lactante. Suena descabellado, cuando nadie que permanezca en lugares públicos de libre acceso o sitios especiales para mujeres está siendo forzado a mirar dar el pecho por parte de ninguna madre lactante y suena raro, cuando al momento de amamantar una mujer no suele ser exhibicionista (si desea mostrar se pondría ropa sugestiva). En el caso en que un bebé hiciera deposiciones durante la sesión de lactancia, al momento de amamantar, seguramente sus deposiciones no serían olorosas ya que son propias de la leche materna, libres de olor, entre otros de sus miles de beneficios y la mayoría de los bebés suelen ser higienizadas en un baño, tal como los adultos lo hacemos al hacer deposiciones. La molestia orientada a la afectación de la tranquilidad causada por un interminable amamantamiento, es poco convincente porque la mayoría de los bebés en brazos no suelen llorar casi nunca, menos si tienen la teta en la boca. Además, por el ruido que hay en la sala de estar de estos espacios diseñados para mujeres, ese no es propiamente un lugar para descansar (por lo general las mujeres somos ruidosas cuando nos sentamos en un sofá con otras mujeres).

¿Qué tipo de mensaje se envía cuando le decimos a las madres que deben esconderse en otros lugares, muchos de ellos rincones oscuros, fríos, sin ventilación, higiene, abrigo o tranquilidad?; ¿que la lactancia es repugnante?; ¿o un mensaje en el que solamente se puede amamantar en ciertos lugares del planeta y no en cualquier lugar en que lo necesite el bebé?

Bueno, amamantar es un derecho fundamental; es un derecho de las madres y de los niños a una alimentación óptima que trae beneficios a la salud. La lactancia incluye el derecho a la alimentación y el derecho a la salud y por ende, tanto mamá como bebé, como sujetos de derecho, tienen el derecho de que sean respetados y también protegidos. Entre otras razones porque la leche materna indiscutiblemente es el mejor alimento para un bebé y porque además de brindar beneficios para la salud del bebé, brinda beneficios para la salud de la madre, pues reduce en ambos los riesgos de muchas enfermedades. Es así como no se puede alcanzar una óptima salud si no se crean condiciones que permitan a las mujeres ejercer su derecho a la lactancia para brindarle el mejor alimento a sus bebés, en cualquier lugar, espacio abierto o cerrado, recinto o salón para damas.

Por tratarse de un derecho fundamental, no se puede perder ya que de perderse, no se puede vivir con dignidad. Y al ser irrenunciable necesita de la activa defensa y promoción por parte de la comunidad, para su ejercicio. Por lo tanto, debe ser reconocido por todos, incluyendo la comunidad y la sociedad, además de ser respetado, protegido, promovido y apoyado, primando sobre cualquier estipulación, norma o estatuto cuya aplicación sea inconstitucional. Todas las madres tienen el derecho de amamantar a sus hijos e hijas en cualquier lugar en donde no corra peligro su vida ni su integridad física.

Así las cosas, nadie en el mundo, ni un club privado, ni su junta directiva, ni los socios, ni sus empleados pueden interferir si las mujeres que desean ejercer este derecho lo necesitan, pudiendo hacerlo plenamente, en cualquier lugar en el que el bebé tenga la necesidad inmediata de hacerlo. Estoy segura que el lugar que elijan no va a poner en riesgo su vida ni la del pequeño.

En la mayoría de los estados del mundo se respeta y protege el derecho a la lactancia sin delimitar el lugar donde debe ser esta ejercida, teniendo el derecho a amamantar protección Constitucional. Las siguientes normas amparan este derecho:
  • La Constitución Política.
  • Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.
  • La Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
  • Pacto Internacional sobre derechos económicos, sociales y culturales.
  • La Declaración de Innocenti, de 1990, sobre la necesidad de que se apoye en todo el mundo la lactancia natural y se indique el camino a seguir.
  • La Conferencia internacional sobre nutrición, de 1992.
  • La Conferencia sobre población y desarrollo, de 1994.
  • La 4º Conferencia mundial sobre la mujer, de 1995.
  • El foro mundial sobre alimentación, de 1996.
La protección, el respeto, la facilitación y el ejercicio del derecho a la lactancia tiene una función social reconocida y su ejercicio es muy importante. Por ende, cada mujer debe contar con el apoyo completo de su entorno para asegurar la iniciación y continuidad de la lactancia materna. Es responsabilidad de la sociedad entera buscar la mejor nutrición y salud alcanzable para todos, comenzando por los más pequeños y qué mejor a través del apoyo a las mujeres (y entre mujeres), sin ningún tipo de discriminación para que amamanten donde lo necesiten y a través del ofrecimiento de ayuda frente a las dificultades.
Protección a la maternidad
Se trata de un derecho que merece protección y tutela legal. Los clubes privados son titulares de deberes y obligaciones frente al cumplimiento de los derechos de las madres y de la infancia, quienes tienen titularidad sobre los mismos, es decir que pueden exigirlos. Por lo anterior, si este derecho del que una mujer lactante es titular es violado, tiene a su disposición instrumentos legales para la protección del mismo.

Ojalá ninguna mujer tuviera que acudir a exigirlos.

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Por: Valeria Calderón, mamá, abogada y educadora certificada.

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