Lactancia por nodrizas en emergencias causadas por terremotos y guerras
Las directrices humanitarias reconocen la lactancia por nodriza en emergencias como una intervención destinada a ampliar el acceso a leche humana. Esta figura, si bien puede ser decisiva para la supervivencia de un bebé, requiere consentimiento, evaluación individual, protección y seguimiento. Esto quiere decir que no debe organizarse mediante emparejamientos improvisados entre personas desconocidas.
Por, @abogadavaleriacalderon
Una emergencia que exige proteger primero a los más pequeños
Los terremotos de magnitud 7,3 y 7,4 ocurridos el 24 de junio de 2026 en Venezuela y el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto de 2026 en Colombia confirmaron que una emergencia puede alterar en minutos el acceso al agua, la electricidad, el transporte, la atención sanitaria y los alimentos. Mientras las autoridades evalúan los daños, hay que anticipar una amenaza menos visible: la interrupción de la alimentación de lactantes y niños pequeños.
Los menores de dos años, en especial los menores de seis meses, afrontan un riesgo desproporcionado de enfermedad, desnutrición y muerte cuando una familia se desplaza, una madre o cuidador fallece, quedan heridos o son separados de sus bebés, o cuando desaparece el apoyo cotidiano a la lactancia.
Los terremotos de magnitud 7,3 y 7,4 ocurridos el 24 de junio de 2026 en Venezuela y el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto de 2026 en Colombia confirmaron que una emergencia puede alterar en minutos el acceso al agua, la electricidad, el transporte, la atención sanitaria y los alimentos. Mientras las autoridades evalúan los daños, hay que anticipar una amenaza menos visible: la interrupción de la alimentación de lactantes y niños pequeños.
Los menores de dos años, en especial los menores de seis meses, afrontan un riesgo desproporcionado de enfermedad, desnutrición y muerte cuando una familia se desplaza, una madre o cuidador fallece, quedan heridos o son separados de sus bebés, o cuando desaparece el apoyo cotidiano a la lactancia.
La jerarquía de alimentación: prioridad sin dogmatismo
La Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño de la OMS y la Guía operacional del IFE Core Group orientan una jerarquía técnica. Cuando un lactante no recibe leche materna o esta resulta insuficiente, deben explorarse con rapidez el apoyo especializado para mantener la lactancia, la relactación, la lactancia por nodriza y la leche humana donada. Cuando estas alternativas no sean aceptables, viables o suficientes, debe suministrarse un sucedáneo apropiado con evaluación individual y seguimiento.
La Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño de la OMS y la Guía operacional del IFE Core Group orientan una jerarquía técnica. Cuando un lactante no recibe leche materna o esta resulta insuficiente, deben explorarse con rapidez el apoyo especializado para mantener la lactancia, la relactación, la lactancia por nodriza y la leche humana donada. Cuando estas alternativas no sean aceptables, viables o suficientes, debe suministrarse un sucedáneo apropiado con evaluación individual y seguimiento.
¿Por qué la leche humana es la primera línea de defensa?
La leche humana es un alimento biológicamente activo: aporta energía y nutrientes y contiene anticuerpos, células y otros factores inmunológicos. Una síntesis publicada en The Lancet documentó su asociación con una menor incidencia de infecciones y con beneficios para la salud infantil y materna (Victora et al., 2016). Al ofrecerse directamente al pecho, está disponible a la temperatura adecuada y presenta un riesgo mínimo de contaminación externa: no requiere agua, biberones, electricidad ni combustible.
La leche humana es un alimento biológicamente activo: aporta energía y nutrientes y contiene anticuerpos, células y otros factores inmunológicos. Una síntesis publicada en The Lancet documentó su asociación con una menor incidencia de infecciones y con beneficios para la salud infantil y materna (Victora et al., 2016). Al ofrecerse directamente al pecho, está disponible a la temperatura adecuada y presenta un riesgo mínimo de contaminación externa: no requiere agua, biberones, electricidad ni combustible.
La Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), adaptación española de la iniciativa Baby-Friendly Hospital promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), explica el papel protector de la lactancia frente a la diarrea, la neumonía y otras enfermedades frecuentes durante las crisis.
Cuando existe separación, falta electricidad o no es posible limpiar un extractor, la extracción manual permite mantener la producción y alimentar al bebé sin depender de equipos. Por ello, la respuesta humanitaria debe enseñar esta técnica y ofrecer higiene de manos, recipientes limpios y un lugar seguro para realizarla.
La relactación debe explorarse con rapidez, aunque puede requerir tiempo, estimulación frecuente y apoyo especializado. La guía del Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Lactantes y Niños del Estado de Nevada (Nevada WIC), integrante del programa federal WIC de los Estados Unidos, advierte que no siempre constituye una solución inmediata y que puede requerirse suplementación temporal mientras se alcanza una producción suficiente. Durante ese intervalo, el bebé necesita una alternativa segura: nodriza, leche de banco o fórmula, según la evaluación individual.
Albergues y lugares de apoyo
El estrés intenso puede dificultar temporalmente el reflejo de salida de la leche, sin que ello implique por sí solo la desaparición de la producción. La privacidad y el descanso que puedan procurarse, así como la alimentación, la seguridad y la consejería competente, favorecen el mantenimiento o la recuperación de la lactancia.
Los albergues deben mantener juntas a las familias y ofrecer espacios seguros para amamantar, realizar extracción manual, recibir consejería y preparar alimentos infantiles en condiciones higiénicas.
Leche de banco, leche compartida y nodriza: tres prácticas diferentes
La leche de banco se obtiene de donantes evaluadas, se recolecta, procesa, pasteuriza y distribuye bajo protocolos institucionales. La leche extraída recibida anónimamente por internet o redes sociales añade incertidumbre sobre identidad, extracción, almacenamiento, transporte, contaminación y adulteración. Nevada WIC resume las advertencias de la FDA y la Academia Estadounidense de Pediatría sobre leche adquirida directamente de desconocidos o por internet.
Aunque la evidencia específica sobre nodrizaje es limitada, una revisión sistemática exploratoria publicada en 2025 identificó 105 publicaciones, de las cuales 15 cumplieron los criterios de inclusión, cinco sobre emergencias. Sus hallazgos respaldan continuar investigando esta práctica, aunque todavía no permiten equipararla a intervenciones sustentadas en ensayos comparativos robustos. Una revisión publicada en 2026 propone recuperar el nodrizaje y el intercambio seguro de leche humana como estrategias sostenibles para aumentar su acceso cuando la producción de quien da el pecho resulta insuficiente pese al apoyo recibido. Cuando estas opciones no son posibles, plantea considerar leche procedente de bancos (Coutsoudis et al., 2026). Este trabajo amplía la base científica disponible, aunque no convierte ese orden en una regla rígida.
En 2025, UNICEF publicó Supporting access to breastmilk through wet nursing in emergencies, una guía técnica y operativa dedicada específicamente a incorporar la lactancia por nodriza en la preparación y respuesta ante emergencias, elaborada bajo el liderazgo de UNICEF con apoyo técnico de integrantes del IFE Core Group. La guía presenta la nodriza como una intervención que debe integrarse a los servicios de nutrición, salud, protección, salud mental, agua y saneamiento. Está dirigida a gobiernos, donantes, Naciones Unidas, ONG, profesionales de salud, organizaciones de lactancia y actores comunitarios.
IHAN destaca el llamado a incorporar esta opción en los planes nacionales, con recursos, capacitación y marcos normativos claros.
Cuando la madre o la persona lactante no puede amamantar, la lactancia por nodriza, práctica voluntaria mediante la cual una mujer amamanta directamente a un niño o niña que no gestó, puede convertirse en una alternativa inmediata y potencialmente vital. La literatura distingue esta práctica altruista de la antigua lactancia mercenaria, en la que el amamantamiento se realizaba a cambio de una remuneración o beneficio económico. La Liga de la Leche destaca que el nodrizaje y el intercambio de leche humana han salvado vidas cuando no es posible amamantar, incluidas situaciones de enfermedad grave y desastres.
En 2025, UNICEF publicó Supporting access to breastmilk through wet nursing in emergencies, una guía técnica y operativa dedicada específicamente a incorporar la lactancia por nodriza en la preparación y respuesta ante emergencias, elaborada bajo el liderazgo de UNICEF con apoyo técnico de integrantes del IFE Core Group. La guía presenta la nodriza como una intervención que debe integrarse a los servicios de nutrición, salud, protección, salud mental, agua y saneamiento. Está dirigida a gobiernos, donantes, Naciones Unidas, ONG, profesionales de salud, organizaciones de lactancia y actores comunitarios.
También establece que el acuerdo debe proteger la alimentación y la salud de los hijos propios de la nodriza, cuya situación nutricional debe evaluarse previamente. Sus necesidades de leche humana deben cubrirse prioritariamente y, cuando la producción resulte insuficiente para ambos niños, el lactante atendido por nodriza puede requerir suplementación temporal.
¿Cuándo es necesaria la fórmula láctea?
El IFE Core Group (Infant and Young Child Feeding in Emergencies Core Group), coordinado por la Emergency Nutrition Network (ENN), es el grupo técnico internacional que elabora las principales orientaciones sobre alimentación de lactantes y niños pequeños en emergencias. Su guía operacional exige que los sucedáneos se entreguen únicamente cuando sean necesarios, bajo condiciones seguras y con garantía de continuidad.
En un albergue o al permanecer en un lugar de resguardo sin agua segura, combustible ni condiciones de higiene, preparar fórmula láctea infantil puede introducir microorganismos y errores de dilución, además de crear dependencia de suministros difíciles de mantener. No siempre hay disposición de fórmulas líquidas preparadas.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) tienen guías para preparar este tipo de alimento y pautas para el manejo de la lactancia en emergencias. Recomiendan priorizar la fórmula infantil líquida lista para consumir cuando un bebé la necesita. No requiere agregar agua y se fabrica para permanecer estéril mientras el envase esté cerrado. Aconsejan preferir presentaciones individuales, lavarse las manos, seguir las instrucciones del producto y desechar el sobrante después de cada toma. Si solo hay fórmula en polvo, debe prepararse en la proporción exacta, con agua segura y utensilios limpios, recordando que el polvo no es estéril.
Un bebé que necesite fórmula tiene derecho a recibirla durante todo el tiempo requerido, con instrucciones, utensilios y seguimiento. Debe priorizarse la presentación líquida lista para consumir, especialmente cuando faltan agua segura y refrigeración. Si solo hay fórmula en polvo, su entrega debe incluir agua segura, condiciones de preparación higiénica y enseñanza práctica. El vaso abierto suele ser más fácil de limpiar que el biberón, según la edad y condición clínica del bebé. La Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna (FEDALMA) ofrece materiales prácticos sobre donaciones inapropiadas, planificación de alimentación artificial y apoyo a lactantes que dependen de fórmula. Agrupa asociaciones de apoyo y promoción de la lactancia y destaca la disponibilidad, la protección inmunológica y el efecto de consuelo de la lactancia durante los desastres.
La fórmula comercial láctea y las donaciones: proteger también a quienes la necesitan
Es preciso aclarar que la jerarquía no significa agotar cada alternativa en una secuencia inflexible ni negar fórmula láctea a un bebé que la necesita. Esta salva vidas cuando está indicada; pero su distribución indiscriminada o su preparación sin condiciones seguras crea riesgos graves. Por ende, la orientación de UNICEF sobre adquisición y uso de sucedáneos en contextos humanitarios requiere valorar la necesidad, asegurar la continuidad y acompañar a la familia.
La emergencia no puede convertirse en un espacio para la promoción comercial de sucedáneos. La OMS y UNICEF han documentado cómo el mercadeo de fórmula influye en las decisiones de alimentación. La guía operacional del IFE Core Group indica prevenir y gestionar donaciones de sucedáneos, productos lácteos, leche humana donada y equipos de alimentación.
El resumen de E-lactancia, base de datos científica creada y mantenida por la Asociación para la Promoción e Investigación Científica y Cultural de la Lactancia Materna (APILAM), evalúa la compatibilidad de medicamentos, enfermedades, productos y otras exposiciones con la lactancia materna mediante revisiones basadas en evidencia científica. También desarrolla recursos técnicos y divulgativos sobre lactancia, incluida la alimentación infantil en emergencias. E-lactancia reúne 38 referencias sobre lactancia en desastres y enfatiza que las donaciones generales de fórmula, biberones y tetinas no deben aceptarse sin control de suministro, almacenamiento, preparación y administración.
Existe evidencia directa después de un terremoto: en Yogyakarta y Java Central, la recepción de fórmula donada se asoció con mayor uso de fórmula y con diarrea infantil (Hipgrave et al., 2012). Esto, más que convertir la fórmula en un producto dañino, demuestra el peligro de repartirla sin evaluación, condiciones de higiene ni garantía de continuidad.
El vacío operativo que Colombia debe cerrar
Colombia cuenta con normas y programas de promoción de la lactancia y bancos de leche. La Ley 2361 de 2024 dispone que la donación de leche humana es voluntaria, altruista y gratuita. La Resolución 812 de 2026 desarrolla componentes del Sistema Nacional de Bancos de Leche Humana. Estas normas regulan la donación de leche extraída y el funcionamiento de los bancos; no constituyen un protocolo para la lactancia directa por nodriza.
Algunos documentos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) reconocen formas familiares, comunitarias y diversas de lactancia. Su Guía operativa de atención en contextos de emergencias contempla acciones de cuidado y nutrición, pero en la documentación pública nacional revisada no se identifica un protocolo específico que determine cómo seleccionar, valorar, acordar, apoyar y vigilar la lactancia directa por nodriza durante una emergencia.
Ese vacío no justifica desaconsejar la práctica de manera automática ni dejarla a la improvisación. Pone de manifiesto la necesidad de que las autoridades sanitarias elaboren lineamientos provisionales para el nodrizaje en emergencias y, posteriormente, un protocolo nacional.
La lactancia directa por nodriza bien dirigida, puede evitar los riesgos asociados al almacenamiento, transporte y manipulación de leche extraída y, cuando las condiciones lo permiten, facilitar conocer a la persona lactante y aplicar medidas de evaluación y reducción de riesgos adaptadas al contexto. En una emergencia, estas medidas pueden ser necesariamente simples y progresivas: la ausencia inmediata de pruebas de laboratorio no impide valorar riesgos, obtener consentimiento y organizar apoyo posterior. Por ello, las advertencias sobre leche anónima adquirida por internet no deben trasladarse automáticamente al nodrizaje ni utilizarse para desaconsejar acuerdos comunitarios ya existentes.
En este sentido, algunos pilares que pueden ayudar a decidir si la práctica del nodrizaje es viable son:
1. Evaluar el contexto
La autoridad sanitaria debe identificar rápidamente las condiciones clínicas, nutricionales, sanitarias y logísticas que condicionen la viabilidad. La guía operacional del IFE Core Group exige integrar la alimentación infantil en las evaluaciones rápidas, detectar a quienes afrontan mayor riesgo y elaborar planes adaptados al contexto.
En países como Colombia y Venezuela, la evaluación debería consultar a madres, familias, parteras, organizaciones comunitarias, autoridades étnicas y líderes religiosos, ya que las creencias sobre intimidad, género y parentesco de leche pueden definir la aceptabilidad. Una revisión muestra la importancia particular de estas relaciones en contextos islámicos. En pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes, la valoración debe reconocer saberes propios, consultar a sus autoridades y combinar seguridad sanitaria con enfoque intercultural.
2. Construir capacidad
La implementación requiere profesionales de salud y consejeras comunitarias con competencias en lactancia, escucha activa, consentimiento, salud mental, protección infantil, violencia basada en género, confidencialidad y referencia clínica. No basta con publicar un llamado a voluntarias. Debe existir un servicio que valore al bebé, acompañe a ambas familias y mantenga la continuidad. La revisión de Coutsoudis y colaboradores destaca que recuperar sistemas sostenibles de nodrizaje e intercambio seguro exige recursos financieros, personal y apoyo entre pares.
1. Evaluar el contexto
La autoridad sanitaria debe identificar rápidamente las condiciones clínicas, nutricionales, sanitarias y logísticas que condicionen la viabilidad. La guía operacional del IFE Core Group exige integrar la alimentación infantil en las evaluaciones rápidas, detectar a quienes afrontan mayor riesgo y elaborar planes adaptados al contexto.
En países como Colombia y Venezuela, la evaluación debería consultar a madres, familias, parteras, organizaciones comunitarias, autoridades étnicas y líderes religiosos, ya que las creencias sobre intimidad, género y parentesco de leche pueden definir la aceptabilidad. Una revisión muestra la importancia particular de estas relaciones en contextos islámicos. En pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes, la valoración debe reconocer saberes propios, consultar a sus autoridades y combinar seguridad sanitaria con enfoque intercultural.
2. Construir capacidad
La implementación requiere profesionales de salud y consejeras comunitarias con competencias en lactancia, escucha activa, consentimiento, salud mental, protección infantil, violencia basada en género, confidencialidad y referencia clínica. No basta con publicar un llamado a voluntarias. Debe existir un servicio que valore al bebé, acompañe a ambas familias y mantenga la continuidad. La revisión de Coutsoudis y colaboradores destaca que recuperar sistemas sostenibles de nodrizaje e intercambio seguro exige recursos financieros, personal y apoyo entre pares.
¿Quién puede ser nodriza?
Una potencial nodriza puede ser una persona lactante o mujer que ya amamanta, se encuentra en condiciones físicas y emocionales compatibles, desea participar y cuenta con tiempo y apoyo suficientes. Puede ser familiar, amiga, vecina o integrante conocida de la comunidad. También puede ser alguien capaz de relactar o inducir la lactancia.
Las madres que han perdido a un hijo pueden ofrecerse. Para algunas, la experiencia puede tener un significado reparador; para otras, aumentar el malestar emocional o dificultar después la separación del bebé amamantado. La decisión debe ser individual, libre y acompañada de apoyo psicosocial. Los programas no deberían reclutar adolescentes como estrategia ordinaria. Si una adolescente ya participa o desea hacerlo en un caso concreto, requiere servicios adaptados a su edad, evaluación de protección, apoyo nutricional y respeto por su autonomía progresiva. Estas consideraciones proceden de la guía específica de UNICEF.
La nodriza es una persona titular de derechos, no un recurso de la operación humanitaria. No puede ser presionada por su pareja, familia, comunidad, empleador, autoridad o entidad asistencial. Los programas, así sean programas rápidos, deben intentar cubrir o facilitar transporte, alimentación, atención sanitaria y otros apoyos necesarios. Cualquier pago o incentivo adicional requiere evaluar sus efectos sobre la voluntariedad, la equidad y el riesgo de explotación.
Evaluación sanitaria y consentimiento
Antes del acuerdo debe obtenerse el consentimiento informado de la nodriza y de la madre, padre, representante o cuidador responsable autorizado para decidir sobre la alimentación del bebé. Ambos necesitan información comprensible sobre beneficios, cargas, alternativas, duración prevista, pruebas disponibles, confidencialidad y posibilidad de retirarse. El "interés superior del niño" orienta la decisión sin anular la autonomía corporal de la mujer.
La valoración debe revisar antecedentes de salud, estado nutricional y emocional, medicamentos, consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias, lesiones mamarias, infecciones transmisibles y necesidades de protección. Cuando sea factible, se ofrecen pruebas según el perfil epidemiológico y las normas nacionales. La detección de un problema no siempre constituye una contraindicación absoluta: algunos riesgos pueden controlarse mediante tratamiento, consejería o ajustes temporales. La guía de UNICEF contiene criterios y herramientas para este proceso.
El VIH exige valoración clínica y contextual. Deben ofrecerse consejería y prueba con consentimiento. Si el estado serológico es desconocido y la alimentación es urgente, procede una valoración rápida y debe facilitarse la prueba cuanto antes, sin dejar al bebé sin una alternativa alimentaria segura. Cuando la potencial nodriza vive con VIH, la decisión corresponde al equipo sanitario conforme a las directrices nacionales, considerando el tratamiento, la supresión viral y las alternativas disponibles.
En prematuros e inmunocomprometidos puede ser aconsejable valorar el citomegalovirus y otras condiciones según el criterio clínico y la disponibilidad de pruebas. Algunas enfermedades del bebé pueden contraindicar la alimentación al pecho o exigir leche extraída y manejo especializado. Ninguna lista de redes sociales sustituye la evaluación individual.
¿Cómo se establece y acompaña el acuerdo?
Una vez confirmada la necesidad, el equipo acuerda quién amamantará, dónde, con qué frecuencia, cómo se resolverán las tomas nocturnas, el transporte, la seguridad y la continuidad si alguna familia se desplaza. Deben registrarse los contactos, el consentimiento, la evaluación, las remisiones y el plan de cierre, con protección estricta de los datos personales. Posiblemente, luego del momento inmediato de una tragedia, esto no sea técnicamente viable; sin embargo, los días posteriores son también sensibles en el camino hacia la reconstrucción.
La consejera verifica posición, agarre, transferencia de leche y comodidad. Vigila la salud mamaria de la nodriza y comprueba que su propio hijo continúe bien alimentado. En el bebé observa hidratación, eliminación, conducta, crecimiento y signos de alarma. El seguimiento debe ser frecuente al inicio y ajustarse al riesgo. Si se necesita suplementación temporal, se elige el alimento y método adecuados sin desplazar innecesariamente la lactancia.
El acuerdo puede durar horas, días o meses. Su final no debe ser abrupto. La transición se planifica según la edad y la alternativa disponible, con apoyo emocional para el bebé, la nodriza y ambas familias. Cuando la práctica origine vínculos sociales o religiosos, estos deben reconocerse y documentarse. Todo este itinerario está desarrollado en la guía operacional de UNICEF sobre nodrizas.
Lo que las familias deben evitar
Ante una necesidad urgente, las publicaciones en redes sociales pueden parecer la vía más rápida. Emparejar a desconocidas sin intermediación expone a problemas de identidad, salud, coerción, seguridad, privacidad y continuidad. Las familias deben acudir al puesto de salud, hospital, secretaría de salud, equipo de nutrición del albergue o canal oficial de la emergencia. Si ya existe un acuerdo espontáneo, el personal debe brindar apoyo, evaluar riesgos y ofrecer seguimiento; solo corresponde interrumpirlo de inmediato cuando exista una contraindicación o peligro grave.
Las fórmulas lácteas abiertas, vencidas, sin rótulo íntegro o cuyo origen y almacenamiento se desconozcan deben apartarse de la alimentación infantil y entregarse a la autoridad sanitaria. Una lata recibida una sola vez no garantiza la alimentación futura de un bebé.
Una ruta inmediata para Colombia
El Ministerio de Salud y Protección Social, el ICBF, el Instituto Nacional de Salud, el INVIMA y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, entre otros, deberían adoptar, con apoyo de sociedades científicas, organizaciones de lactancia, parteras y autoridades comunitarias, una circular técnica provisional basada en la guía de UNICEF de 2025. La recomendación es coherente con la obligación prevista en la guía operacional del IFE Core Group de corregir vacíos, producir orientaciones temporales y adaptar la respuesta al contexto.
La ruta mínima debe incluir:
- Un punto de referencia para todo menor de seis meses que no reciba suficiente leche materna o se encuentre separado de su madre.
- Consejería inmediata para mantener la lactancia, enseñar extracción manual, aumentar la producción o iniciar relactación.
- Criterios de identificación, consentimiento, valoración sanitaria y protección de potenciales nodrizas.
- Una red confidencial administrada por servicios de salud, sin listas públicas de mujeres o bebés.
- Pruebas, remisiones clínicas y apoyo psicosocial según el riesgo, sin retrasos injustificados ante situaciones vitales.
- Transporte, alimentación, agua, descanso y espacios seguros para la nodriza y para la madre.
- Articulación con bancos de leche y provisión focalizada de fórmula líquida lista para consumir cuando esté indicada.
- Vigilancia sanitaria y comercial de donaciones, rotulado y publicidad de sucedáneos.
- Seguimiento del crecimiento, continuidad alimentaria, resultados de salud, eventos adversos y respeto del consentimiento.
¿Estamos listos para eso?
Reconocer la práctica exige estar preparados
La lactancia por nodriza no puede convertirse en una excusa para abandonar a las madres, trasladar a las mujeres el costo de la respuesta estatal o negar fórmula a quien la necesita. Tampoco debe confundirse solidaridad con disponibilidad ilimitada del cuerpo femenino. Su valor humanitario depende de una decisión voluntaria, informada, digna y respaldada por servicios públicos y su ejecución, muy bien estudiada.
La evidencia disponible, la experiencia humanitaria acumulada y las guías técnicas permiten formular una respuesta prudente. Existe evidencia sólida sobre el valor protector de la leche humana. Proteger la lactancia, facilitar la relactación, articular los bancos de leche, respaldar de forma segura a las eventuales nodrizas si es viable y suministrar fórmulas lácteas cuando corresponda, forman parte de asegurar que ningún lactante pierda el acceso a una alimentación adecuada como consecuencia del desastre.
La lactancia por nodriza no puede convertirse en una excusa para abandonar a las madres, trasladar a las mujeres el costo de la respuesta estatal o negar fórmula a quien la necesita. Tampoco debe confundirse solidaridad con disponibilidad ilimitada del cuerpo femenino. Su valor humanitario depende de una decisión voluntaria, informada, digna y respaldada por servicios públicos y su ejecución, muy bien estudiada.
La evidencia disponible, la experiencia humanitaria acumulada y las guías técnicas permiten formular una respuesta prudente. Existe evidencia sólida sobre el valor protector de la leche humana. Proteger la lactancia, facilitar la relactación, articular los bancos de leche, respaldar de forma segura a las eventuales nodrizas si es viable y suministrar fórmulas lácteas cuando corresponda, forman parte de asegurar que ningún lactante pierda el acceso a una alimentación adecuada como consecuencia del desastre.
Buscar atención médica inmediata si el bebé:
- No puede succionar o rechaza todas las tomas;
- Está muy somnoliento, débil, frío o presenta convulsiones;
- Moja muchos menos pañales de lo habitual o pasa varias horas sin orinar;
- Tiene boca seca, ojos hundidos o no produce lágrimas;
- Respira con dificultad, vomita repetidamente, tiene diarrea intensa o fiebre;
- Pierde peso, se ve extremadamente delgado o presenta hinchazón en ambos pies o piernas.
Referencias y recursos
Bilgin, D. D., & Karabayır, N. (2024). Infant and young child feeding in emergencies: A narrative review. Turkish Archives of Pediatrics, 59(2), 135–143. https://doi.org/10.5152/TurkArchPediatr.2024.23184
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Coutsoudis, A., Reimers, P., Cassey, J., & Doherty, T. (2026). Wet nursing and human milk sharing: Reviving sustainable systems to prioritize breastfeeding. Maternal & Child Nutrition, 22(1), e70144. https://doi.org/10.1111/mcn.70144
Duro, E. A. (2025). Una revisión sistemática exploratoria sobre nodrizas en la literatura científica internacional reciente. Perinatología y Reproducción Humana, 39(1), 12–18. https://doi.org/10.24875/PER.25000003
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Hipgrave, D. B., Assefa, F., Winoto, A., & Sukotjo, S. (2012). Donated breast milk substitutes and incidence of diarrhoea among infants and young children after the May 2006 earthquake in Yogyakarta and Central Java. Public Health Nutrition, 15(2), 307–315. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21806804/
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República de Colombia, Ministerio de Salud y Protección Social. (2026). Resolución 812 de 2026. https://www.suin-juriscol.gov.co/clp/contenidos.dll/Resolucion/30056444?fn=document-frame.htm%24f%3Dtemplates%243.0
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Nota editorial: Para decisiones técnicas, prevalece la guía original de UNICEF en inglés.






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