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¿TE SIENTES CULPABLE POR NO QUERER AMAMANTAR?

Es sabido que la mejor manera de alimentar y nutrir a tu bebé es con leche materna y que tienes el derecho de hacerlo en el lugar que lo desees y las veces que sea necesario; es sabido que es ideal que tu bebé tenga acceso al pecho cada vez que lo pida y durante el tiempo que lo pida.

Alt="No quiero amamantar"




Muchas mujeres desde niñas soñamos con criar a pecho a sus bebés y al quedar embarazadas soñamos con el día de tenerlos en sus brazos, alimentarlos y sentir inmediatamente ese contacto piel a piel que nos permite la lactancia. En ocasiones llega ese momento y lo disfrutamos desde el comienzo o después de un tiempo; en ocasiones hay quienes no lo disfrutan del todo. Algunas mujeres deciden de antemano no ofrecer leche materna a sus bebés, están convencidas que no funcionará para ellas o piensan que no tendrán la constancia que supone requiere un bebé amamantado. Otras abandonan la lactancia. 


Las mujeres que toman esta decisión pueden llegar a sentir culpa, remordimiento o incluso verse juzgadas por sus parejas o su entorno familiar y social que les obliga a “ser la madre perfecta”. Este artículo tiene como fin brindar ayuda para que quienes tienen dudas sobre amamantar o no amamantar puedan reconocer como legítimos sus sentimientos y hacerles frente a las dificultades que tengan con la lactancia. Este artículo envía un mensaje para que quienes tomen decisiones con respecto a amamantar o no, lo hagan informándose y basando sus decisiones en el criterio, el sentido común y la responsabilidad. Este artículo también envía un mensaje de respeto y apoyo a las decisiones de las mujeres con respecto a la crianza de sus hijos. 

Existen situaciones como el paladar hendido, el frenillo corto, baja producción de leche por alguna condición, bebés inquietos, bebés que pierden peso en vez de aumentarlo, mujeres con conductos bloqueados, mastitis, abscesos, hongos, un historial de abuso sexual o prevenciones con el propio cuerpo. En ocasiones las madres salen adelante y continúan la lactancia, en ocasiones deciden no iniciarla o abandonarla y en algunos casos, a quienes una dificultad con la lactancia les parece difícil de superar, puede que a otras no les represente mayor problema. 

Si decides no amamantar, los juicios de valor de otras personas están de más porque nadie en realidad puede entender lo que pasa en tu interior. A veces es difícil aceptar que algo para lo que se esperaba serías buena no te funcionó, pero se trata de una situación tan personal e íntima que merece respeto. 


Puedes sentirte mal en el fondo de tu corazón por creer que fallaste en algo tan propio de tu ser maternal y que considerabas tan fundamental como lo es sostener la existencia de tu bebé a partir de tu propia leche. Y es legítimo, así como lo es sentir irritabilidad o rechazo cada vez que tu bebé busca el alimento tantas veces durante el día y durante la noche o fracasar en la lactancia y sentirte mal por ello si deseabas realmente hacerlo como cuando te sientes mal cuando no consigues algo que te propones. 

Lo importante es que quienes te rodean comprendan tus sentimientos, los validen, te consuelen y te apoyen, sin juzgarte, sin anularlos. Lo importante es que ante una decisión tan personal como dar el pecho, tengas la oportunidad de informarte y saber que intentarlo le hace bien a tu bebé, te hace bien a ti. 

Por: Valeria Calderón, mamá, abogada y educadora certificada. 

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