MAMA QUE TRABAJA EN CASA

Qué suele responder una mamá, papá o cuidador que se queda en casa ante la pregunta: ¿trabajas?. Responde: no, no trabajo, soy ama/o de casa y estoy criando. O responde:  ¡Claro! trabajo tiempo completo y las veinticuatro horas si me necesitan: soy ama/o de casa y además estoy criando. ¿Y que responde alguien ama/o de casa, en plena etapa de crianza que además lleva un negocio desde su hogar?

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Foto tomada de internet



AYU (www.babyayu.com) está liderado por mí: Valeria, una "mamá que trabaja en casa" y que tiene la fortuna de manejar los horarios. El trabajo como "ama de casa" y como "empresaria en casa" es muy variado y versátil cuando los hijos son pequeños y cada día me ha traído una pequeña aventura. En este trabajo descubrí varias maneras de hacer coexistir un ambiente hogareño - laboral agradable adaptado a las etapas por las que están atravesando mis hijos a medida que crecen.

Los inicios de mi emprendimiento coincidieron con mis hijos de bebés. Los amamantaba en tiempos exclusivos de contemplación. Pero también amamantaba a mis pequeños al mismo tiempo que recibía pedidos, redactaba algún artículo, revisaba la contabilidad o hacía inventarios. ¿Cómo? Con mis manos libres. Puedo decir de viva voz que los portabebés son muy prácticos para eso. Mientras me ocupaba de mis labores, mis pequeños vivían confortablemente porteados. 


Cuando inició AYU yo no contaba con un equipo de trabajo. A veces sonaba el teléfono al tiempo que mis hijos estaban jugando, gritando, pataleando o agarrando las cosas de mi escritorio. Yo contestaba la llamada y del otro lado de la línea el cliente escuchaba sus voces infantiles. O me iba a otro lugar a atender la llamada pero mis hijos me perseguían por toda la casa... el cliente escuchaba sus voces infantiles. 
Una vez, una persona del otro lado de la línea me preguntó si AYU era también un jardín de infantes. 

Por lo general ellos aprovechaban (y todavía lo hacen), para hacer sus pilatunas si me ven al teléfono como cuando querían pintar y agarran mis costosas hojas blancas para impresiones en vez de tomar las recicladas para hacer mamarrachos. Como ya crecieron, cambiaron la estrategia y si me ven dictar una asesoría online, se hacen partícipes de la reunión saludándome a mi con besos y abrazos y conversando con quien está en la pantalla. 



Me costó, pero he tratado de destinar un horario diario en que dedico toda mi energía. En la época de las siestas planeaba mis sesiones durante el tiempo en que mis niños dormían. Si iba al supermercado, los llevaba en su portabebés a la par que tenía reuniones de trabajo (si, ¡en el supermercado!) o hacía y recibía llamadas mientras tomaba los víveres. También aprovechaba los embotellamientos de las calles de mi ciudad para concretar negocios vía celular. Todavía lo hago. ¡Es mi oficina portatil!

He tenido algunos tropiezos, algunos simpáticos y otros no tanto. Una vez volé a otra ciudad a una feria con mi bebé y justo ensució su ropa con un pegajoso helado. Luego la muda de repuesto se llenó de tanto popó que atravesó el pañal. ¡Menos mal era una feria de bebés y el vecino de al lado me vendió una muda de ropa! Para un buen remate, yo llevaba todo el día esperando un cliente extranjero importante que justo llegó durante el evento del popó. El preciado cliente no quiso esperar hasta que el pequeño estuviera limpio y confortable, además de alimentado (quiso pecho justo en ese momento) y dijo que regresaría más tarde. ¡Y regresó!

En otra ocasión fui con mis hijos a un club de la capital en el que hago paradas estratégicas para reuniones de trabajo o almuerzos (vivo y trabajo en las afueras de la ciudad). La única zona que admite niños quedaba en un comedor frente a un gimnasio donde me instalé con ellos para almorzar y alistar un despacho. Dos funcionarias del club almorzaban tranquilamente en esa zona cuando el pequeño se puso a llorar, el mediano quiso ir al baño y la grande empezó a correr por las gradas. Me retiré para no molestar y llevar a mi hijo al baño, pero se fueron detrás de mi diciéndome que además de no poder entrar un baño de adultos con niños (no hay baños de niños), no podía dejar elementos en las gradas y que con gusto ellas los retiraban de allí por mi. Por mi amable contestación, me citaron a un comité disciplinario.

Puedo decir satisfactoriamente que este negocio ha crecido y hay un equipo de trabajo. Hoy trabajo cuando mis niños están en el colegio o se acuestan a dormir. Si tengo trabajo estando con ellos, ya tengo acostumbrados mis oídos al ruido que hacen jugando a mi lado mientras realizo mis funciones (también al ruido de la aspiradora y a levantar los pies cuando la persona que me ayuda limpia el piso debajo de mi escritorio). Si señores, ¡eso es "conciliación familiar y laboral"!

Si mi familia me necesita, estoy siempre disponible e interrumpo el trabajo para atenderlos. Para mí la familia es lo más importante. Mi marido me ha brindado todo su apoyo y paciencia. A veces llega de trabajar justo cuando estoy en la mitad de algo laboral, entonces paro o intento terminarlo rápido para charlar sobre cómo nos fue en el día. Aunque confieso que me he encerrado en el baño para hacer cosas.

El horario de atención es "horario mamá", muy respetado por mis clientes. Y como estamos en camino hacia el afianzamiento de la cultura del respeto al trabajo en casa, además de tener reuniones en el supermercado, yo he llevado a mis pequeños a reuniones de trabajo. Como aquella vez en que otro extranjero importante necesitaba una asesoría legal urgente sobre cómo hacer una campaña infantil ajustada a derecho de un producto y lo cité en una heladería a la salida del supermercado (esta vez ya había terminado de mercar y llevaba al mediano). Llegó con todo su equipo de publicidad y mercadeo, comieron helado con nosotros y la reunión fue lo más de bien. 

Suena simpático pero al hacer esto le abrimos el camino a otros cuidadores que se encargan de sus hijos a la par que emprenden. ¡Y cada vez se ven más redes de apoyo para personas que trabajamos desde el hogar!

Manejar un buen negocio, querer ser una buena mamá, papá o cuidador y llevar la casa representa retos, sobre todo, cuando el compromiso de criar es una prioridad. Pero por sobre todas las cosas, trabajar en casa puede ser muy gratificante, máxime cuando tenemos un reto sobre nuestro emprendimiento y el reto de mantener en marcha nuestros hogares. 

Ser ama o amo de casa es un trabajo; ser una ama o amo de casa que además trabaja en casa es trabajo por partida doble. Admiro y respeto mucho a las personas que crían a la vez que necesitan trabajar en un oficio y no pueden hacerlo desde su hogar. He visto que optimizan su tiempo muy bien y se simplifican de tal manera, que gozan a plenitud cada segundo que pueden pasar en familia.
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