¿Acabas de recibir a un bebé?

¿Acabas de recibir a un bebé? ¡Eres asombrosa o asombroso! Estas palabras están escritas desde el alma, para decirte que cuando te conviertes en mamá, en papá o en un cuidador, y empiezas a acompañar la vida de un bebé que vino también a acompañar tu mundo, vas a encontrar posibilidades, opciones, preguntas y decisiones que tomar. 
Estas palabras son para mostrarte que las respuestas te las dará tu sabiduría, a veces manifiesta, a veces latente a la espera de ser descubierta.

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Foto para AYU cortesía de Mirwil Mejías

De eso se tratan estas palabras: de la vida de una nueva mamá, papá o cuidador colmados de deseos, expectativas, ilusiones, sueños y responsabilidades; de la vida de alguien maravilloso que acaba de recibir a un bebé y que puede hacer todo lo que se proponga.

Si tienes pareja, ¡celebren el regalo de ser padres! caminen juntos cuando se abran a sus pies grandes campos llenos de flores de colores y atraviesen unidos los caminos cuando estos sean estrechos o llenos de piedras. Apóyense mutuamente para que los pasos que dieron sigan la marcha y puedan ver caminar a aquella personita que iluminó sus pasos.

Si estás criando sola, o solo; tu bebé te dará la fuerza y valentía para volver realidad lo que te parezca imposible; seguro sabrás rodearte de gente buena con quien puedas contar si necesitas una mano.

¡Canta tu propia canción! Si cometes errores, aprende de ellos y sigue el camino. Vas a descubrir que siempre habrá una solución a tus pies. Pide orientación cuando la requieras y busca las respuestas que están disponibles en tu interior. Aprende del bebé y escucha sus señales y las señales que te da tu corazón.

¡Somos únicos! El bebé también lo es. Por lo tanto, todas las posibilidades les pertenecen a ustedes. Has vivido, te has vinculado con una vida y tienes tu propia forma de cuidarla y mantenerla; a tu manera. Por eso no te desalientes si te dicen o hacen sentir que nada sabes, pronto adquirirás confianza y seguridad a partir de tu propia incertidumbre y te darás cuenta que todos los días se aprende y que también se puede cambiar de opinión.

Este nuevo camino puede mostrarte a una persona sabia, segura, protectora, fuerte e invencible; ¡y esa persona eres tu! Por eso, siempre cree en ti, ten confianza en tu instinto y en la sabiduría milenaria de la humanidad que hoy se manifiesta en ti. 

Ten cerca a personas que puedan escucharte si lo necesitas y cuando hables con ellas también escúchate a ti mismo y podrás encontrar respuestas. Ve en busca de los que te enseñen sin imponerte sus ideas; de mujeres de quienes puedas aprender el arte de la lactancia o el conocimiento que brinda el llevar en brazos a un bebé por mucho tiempo. Y toma de todos lo que te sirva y deja a un lado lo que no.

¡Brillas porque diste vida o porque estás cuidando una vida! Y si llegaras a sentir melancolía, tristeza, intranquilidad o sentir que no sabes donde estás ni a donde vas, piensa que es humano sentirse así en momentos de la vida y que no todo el tiempo sale el sol. Piensa que lo más probable es que esas sensaciones pasen más temprano que tarde, porque al fin y al cabo todo se resuelve y pronto aparecerá un destello brillante que llenará de luz y alegría tu existencia. Y mientras esos sentimientos pasan, también desde el alma, te dejo estas palabras:

ERES UNA NUEVA MAMÁ, PAPÁ O CUIDADOR Y POR ESO...

¡ERES ASOMBROSA! ¡O ASOMBROSO!

Escucha a tu instinto.

Recibe un abrazo, da un abrazo, arrulla al bebé.

Empieza a consentirte, cuídate.

Siente y experimenta tus emociones, es humano vivirlas.

Aliméntate con comida saludable, come algo delicioso, toma una bebida caliente y ¡saborea un chocolate!

Soñar despiertos transporta a otros mundos, canta, baila abrazando al bebé o escucha una linda melodía, recuerda un poema, un chiste o una frase que te guste. Evoca a las personas, los momentos y lugares que han tocado tu corazón; ¡haz algo que te guste!

Oye el canto de un pájaro, mira algo bonito, ayuda a alguien; di una oración. Toma aire profundo e imagina que entra paz a tu vida y, al exhalar, imagina que se esfuman tus miedos y preocupaciones.

Mejora tu nivel de energía descansando a la par que el pequeño, amamántalo o alimentándolo, permite que ambos disfruten del contacto piel a piel y tenlo mucho en brazos, muy "cerca de tu corazón y de tus besos".

Bebe en la medida de tu sed, estira todo tu cuerpo, descansa.

Regálate un masaje en los pies, toma un largo baño con el bebé y disfruta la sensación del agua sin tener que hacer nada más... sin tener que pensar en nada más.

Observa al bebé y juega con él, huele un rico aroma como el del pequeño, el de una flor, tu perfume favorito o simplemente recuerda el aroma de la torta recién salida del horno que prepara tu mamá o alguien a quien quieras mucho.

Sal a caminar con los pies descalzos sobre el pasto, mira el atardecer, charla con buenos amigos, ¡portea!

Ahora cierra un rato los ojos y piensa en lo asombrosa que eres y en todas las alegrías que tendrás por ser mamá….¡vas a ver que en tu cara se dibujará una linda sonrisa!

O cierra los ojos y piensa en todo lo bueno que te vendrá por ser el padre o un cuidador de este bebé que ha llegado a tu mundo. ¡Seguro se agrandará esa sonrisa que ya tienes!

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