El potencial de los niños al servicio de la humanidad

Hay niños que llevan a cabo operaciones aritméticas rápidamente, niños que se destacan en las disciplinas creativas, los que prefieren cultivar y sembrar y los que tienen aptitudes naturales para cuidar a los animales. Hay niños líderes, los que hacen amistades y los que resuelven con eficacia los problemas. Los niños tienen aptitudes que pueden no descubrirse, tomarse a la ligera, o servirle solo a ellos sin mayor utilidad para otros.

alt=”Educación, crecimiento y desarrollo"
Foto exclusiva de AYU 

Lo mágico es que cuando esas aptitudes son puestas al servicio del entorno, se convierten en talentos. Y los educadores y cuidadores podemos observar este potencial y orientar a los niños para que se vierta en un beneficio a los demás; podemos fomentar actividades educativas que propendan por un mejor vivir y que se den en un entorno donde el compartir y el proteger el medio ambiente y el entorno sea prioritario. 

Para ello nos podemos valer de recursos como fomentar en ellos la investigación; el observar y el recibir la información para generar procesos de raciocinio y el reflexionar a través de un emprendimiento en el que las ramas del conocimiento se incorporen a su personalidad y a su cotidianidad. 

En nuestro país, Colombia, hay muchas riquezas naturales y también muchas riquezas en las redes de información. Por ejemplo, al darles una pequeña tarea usando métodos naturales de cultivo basados en su propio criterio y desde un punto de vista de sostenibilidad, los educamos para vivir armónicamente con la tierra. O al darles alguna responsabilidad en una granja o llevarlos algún animalito para que viva bajo su cuidado en el hogar, les enseñamos sobre los seres vivos que nos proveen el alimento o con los que nos encariñamos en casa. 
Para aquellos que se destacan en las manualidades, podemos enseñarles por ejemplo sobre el uso de materiales reciclados. Posiblemente en el futuro cercano, su conciencia sobre cuidar y cuidarse, esté muy presente. También a través del juego, mostrándoles que además de competir, sirve para aprender sobre integración y cooperación. 

Se trata de talento que se encuadra dentro de un ambiente de ayuda y cumplimiento de objetivos, más que un modo de ver quién ganó y quién perdió.

Los educadores podemos aprender de los niños. Al pasar tiempo con ellos y observarlos, a lo mejor descubriremos en ellos potenciales que no pensábamos que tenían, o veremos habilidades que están a la espera de salir a flote. 
Y que no nos sorprenda descubrir en ellos aptitudes para las artes, la ciencia, las matemáticas o grandes motivadores, oradores y mediadores. Ojalá veamos competencias que se conviertan talentos cuando sean aprovechadas después en pro del bienestar general. 

Competencias éstas que puestas en beneficio del mundo, harán que éste sea cada vez mejor. Y que bueno si es con nuestra ayuda.

Compartir en facebook twitter Google tumblr pinterest

Entradas similares

0 Comentarios

No se permiten nuevos comentarios