Cómo proteger la nutrición en emergencias: ojo con las donaciones

Cuando hay desastres naturales, epidemias, pandemias o guerras, los operativos que se lleven a cabo respecto a la ayuda que a bebés, niños y madres lactantes deben ser regulados y guiados de forma técnica y ética. ¿Quieres saber cómo puedes ayudar a proteger la nutrición de los bebés ante situaciones de emergencia?



¿Qué pasa con las donaciones cuando hay una emergencia?

Las emergencias representan una gran amenaza a la salud, a la nutrición y a la posibilidad de seguir viviendo de los bebés y los niños, porque cuando ocurren, ellos tienen más riesgo de enfermarse y morir por malnutrición y enfermedades.

Es aquí cuando, pensando en la supervivencia y en la solidaridad, muchos agentes de la sociedad pensamos en apoyar e intervenir con donaciones. Máxime cuando escuchamos que hay escasez de alimentos. La intención es buena. Algunas personas buscan lograr donaciones masivas de sustitutos de la leche materna, otros hacen recolectas, transportan y entregan. Pero la mejor de las intenciones puede contribuir a agravar la emergencia.

¿Qué sucede con las donaciones y la lactancia cuando hay una emergencia?

Hay quienes tienen la sensación de que la lactancia en situaciones de emergencia es difícil de llevar y que son necesarios los suplementos. Tal vez se piensa que los bebés no tienen cómo alimentarse tampoco. También hay situaciones en que bebés lactantes quedan huérfanos o son separados temporalmente de sus familias o de quien está a su cargo, ya sea por enfermedad, lesión o algún impedimento. Puede ser también que la familia permanezca junta, pero la emergencia ocasione un estado de pobreza absoluta. En ausencia de otras fuentes de leche humana, estos infantes necesitarán ser alimentados con sustitutos.

Cuando se habla de lactancia y donaciones en emergencias, es fundamental un control y captación regulada de sustitutos de la leche humana. Las donaciones sin control pueden ocasionar un menoscabo en la nutrición de los bebés amamantados, causar enfermedades como una diarrea aguda y muerte. No solamente por su uso inapropiado, también por los peligrosos riesgos de las condiciones higiénicas de manipulación, preparación y conservación, como déficit de agua potable, escasez de servicios básicos, problemas de higiene y escaso combustible.

En estos eventos la preparación de sustitutos de leche humana puede ser muy peligrosa porque al recibir un tarro de leche en polvo se requiere, además de combustible, agua potable y hay regiones en que es muy difícil obtenerla o hervirla y los servicios públicos pueden no existir o ser intermitentes.

Las donaciones no están prohibidas. Los gobiernos debe ejercitarse con extrema cautela al planear, implementar o dar soporte a emergencias, asegurando que los suplementos se den solo bajo ciertas circunstancias. Las donaciones de sucedáneos se pueden entregar a ciertas instituciones u organizaciones, pero no indiscriminadamente o sin control. 

Unicef, WHO y muchas ONG han trabajado activamente para encontrar formas de asegurar que el Código de Sucedáneos de la Leche Materna y que sus Resoluciones posteriores sean aplicadas en situaciones de emergencia. Hay guías que se entregan a donantes potenciales, gobiernos, militares. También a los medios en la preparación frente a emergencias y también en sus fases iniciales. Hay páginas como https://www.ennonline.net/ que otorgan información para quienes tienen buenas intenciones pero desconocen los efectos adversos de lo que quieren donar. En Colombia tenemos el Decreto 1397 de 1992, que en su artículo 11 prohíbe a los productores y comercializadores la entrega a las madres de muestras (presentación más pequeña que el tamaño comercial) gratuitas de fórmulas lácteas para menores de dos años ni productos alimenticios complementarios diferentes a fórmulas, para la alimentación de menores de dos años. Es decir, fórmulas infantiles, de seguimiento, especiales, cereales, jugos, compotas, biberones y chupetes de entretención. 

Como si lo anterior fuera poco, la captación no regulada de estos sustitutos de la leche humana podría causar confusión en quienes los reciben sin necesitarlos. También en los grupos de ayuda que la reparten y en las personas que quieren unir esfuerzos para ayudar a minimizar el impacto de la emergencia, quienes con su labor voluntaria las recolectan o compran por alguna campaña publicitaria "noble" que quiere salvar al mundo.

Cuando no hay control, esta leche, necesaria para bebés lactantes no amamantados, puede desproteger a las madres lactantes que estén presentes y que además requieran apoyo e información para dar el pecho en un momento crítico, por estar viviendo las consecuencias a nivel psicológico y material de una situación de emergencia. Podrían llegar incluso a recibirlos indiscriminadamente en el afán de ayudarlas.

¿Por qué se agravaría la emergencia?


El control y el llamado a la sensatez tienen fundamento. Algunas personas ven menoscabados sus esfuerzos para amamantar cuando hay una crisis. Pueden circular mitos como que por el estrés o mala alimentación se va a secar la leche o ya no será suficiente. Si hay donaciones y cada familia recibe una o pocas unidades de sustitutos, además de que la producción de leche se disminuye, porque el mismo cuerpo no produce las onzas que el bebé amamantado se toma por otro lado, también se corre el riesgo de interrumpir la lactancia, sin poder luego tener medios para conseguir más tarros. Es una lástima que los bebés amamantados sean destetados antes de tiempo, porque es sabido que amamantar ayuda a prevenir enfermedades... como la diarrea. Los efectos entonces, pueden ser devastadores.

Al crearse la necesidad de seguir complementando, o sustituyendo la lactancia, se compra con el poco dinero recibido o ganado, dinero que puede servir para alimentar a la familia. Estos tarros suelen ser costosos y suelen durar tan solo entre tres a cuatro días. Es también factible que ese mismo tarro sea rendido para que alcance más tiempo, causando desnutrición al bebé que debería recibirlo de forma integrada, o compartido con otros pequeños.

Aprovechar para figurar o pasar desapercibidos

Cuando la donación no está controlada, es factible aprovechar la emergencia para hacer labores de mercadeo de determinada marca donante. A diferencia de cuando es regulada, porque se exige un etiquetado plano, sin ningún tipo de pretensiones de la industria, que no atenta contra el derecho a la alimentación de la población.

Es fácil que se corra la voz y se reconozca a la empresa como la que donó y luego de la emergencia la marca se posicione y aumente sus ventas. Hay estrategias de aprovechamiento para que personas que pueden comprarlas se hagan amigas de la marca, al saber que por cada compra se donará un tarro igual a alguien en situación de vulnerabilidad. 

¿Cuál es la mejor ayuda humanitaria para bebés que requieran suplementos de manera temporal o por períodos largos de tiempo?

Es compromiso del Estado, las instituciones, agremiaciones, asociaciones y de la sociedad en general, contar con conocimiento y esperar una mínima capacitación, antes de convocar una ayuda masiva de donaciones de sustitutos de la leche humana.
Este tipo de ayuda debe ser supervisada. Si bien hay niños no amamantados antes de situaciones de emergencia o hay circunstancias de separación en que son necesarios los sustitutos, la mejor ayuda para estos niños es encauzar la recolecta, la solicitud de donaciones y su repartición, sin menoscabar la protección a la lactancia de los bebés amamantados. También minimiza los daños el evitar que sobresalga la alimentación con sucedáneos frente a la alimentación con leche humana.

Quienes permanecen con sus bebés amamantados requieren de un máximo apoyo, sin invitaciones a recibir sustitutos innecesarios que se pidan indiscriminadamente como donación. La mejor ayuda humanitaria consiste en dar soporte a una nutrición e hidratación adecuada, brindar información y ayuda en sus procesos de lactancia y ayudar a relactar a cuando ha habido un impedimento. También animar a continuar con la lactancia exclusiva de los bebés menores de seis meses, y complementada con alimentos nutritivos luego de los seis meses de vida.

Las brigadas de apoyo en lactancia y nutrición adecuada son ideales, así como apoyar la relactación de menores de seis meses antes de la emergencia, si hay la voluntad de lograrlo.

Evitar más desastre

Pedir o aceptar donaciones no está indicado en estos casos. Sirven más las intervenciones para dar soporte a la alimentación artificial de bebés no amamantados, como combustible, equipos de cocina, agua potable, entrenamiento de personal y personal con habilidades y experiencia.

Hay que investigar y verificar quienes son los agentes que canalizan estas donaciones y cómo las reparten. Los infantes deben ser suplementados según guías relativas a asuntos primordiales de salud y a circunstancias socioeconómicas y culturales en las cuales puedan hacerlo y el suplemento debe ser mantenido durante el tiempo en que se necesite, no usado para inducir ventas.

En caso de donar sustitutos para proteger a los bebés que son artificialmente alimentyados, es necesario asegurar que las etiquetas lleven las advertencias necesarias y las instrucciones para una segura preparación y uso. Las donaciones deben ser presentadas y demostradas solo por trabajadores de la salud con entrenamiento previo o por la comunidad de trabajadores de la emergencia calificados. Además entregados solamente a quienes necesiten usarlas, quienes idealmente deben ser informadas de los peligros asociados con su uso inapropiado.

Los suplementos objeto de donación no deben tener marca, incluso se toma la opción de fórmulas lácteas locales, empaques acordes con el Codex Alimentarius con una duración de seis meses. La fórmula lista para usar debe ser segura y se prefiere líquida y embotellada, frente a la de polvo. Porque no requiere agua, en particular en fases iniciales a la emergencia. Como es de difícil conservación, se prefieren las donaciones para bebés menores de seis meses. Las etiquetas deben ir en lenguaje apropiado y cumpliendo los requisitos del Código de Sucedáneos de la Leche Materna y ser remarquilladas si es factible. Deben ser descartadas las tetinas y biberones, prefiriéndose vasitos sin boquilla, por el riesgo de contaminación y la dificultad en su limpieza.

Con miras a prevenir un impacto negativo en la salud y en la nutrición por un mensaje mal dado o no comprendido, mi recomendación es que se detecte e identifique con exactitud qué bebés lactantes necesitan alimentación distinta a la humana, para evitar prácticas poco apropiadas como respuesta inmediata ante emergencias y desastres, así como a clasificar quiénes serán los beneficiarios finales. El control sobre el manejo y distribución de la leche comprada debe ser esencial, ser dada solo a los infantes que la requieran, determinado por un trabajador calificado de salud o nutrición experto en lactancia y asuntos de alimentación en lactancia. La distribución debe ser llevada en forma discreta y no como parte de una ayuda general alimentaria, para prevenir el desperdicio.

Tampoco deberían darse muestras de donación, salvo que sea parte de una continuado y garantizado suministro. Ni promocionarse en el punto de distribución, presentarse con displays o ítems con logos o sustitutos, para prevenir un inductor de ventas.

Cualquier donación de sustitutos, productos lácteos, teteros y tetinas que no se hayan detectado deben ser recolectadas por una agencia designada, preferiblemente desde puntos de entrada a áreas de emergencia, bajo la guía de un cuerpo coordinados. Y ser guardado hasta que haya un plan para su uso seguro y una eventual destrucción si es necesario. Si es factible, la fórmula en polvo puede ser pre-mezclada con comida sellada para entregársela a niños mayores, gestantes y lactantes.

¿Qué sucede con la comida?


En emergencias hay dificultades para la adecuada y segura alimentación complementaria de mayores de seis meses. La diversidad dietaria también se disminuye significativamente y el riesgo de deficiencia de micronutrientes es alta. Por ello los donantes deben estar informados de que la provisión de comida fortificada o micronutrientes en programas supervisados para niños a partir de los seis meses representa una forma más apropiada de ayuda de comida. Más que enviar productos lácteos o cereal no fortificado basado en ayudas alimentarias.

En la adversidad se requiere a promoción, apoyo y protección a la lactancia y la necesidad de minimizar los riesgos de la alimentación artificial, asegurando que cualquier requerimiento de sustitutos sean comprados, distribuidos y usados según criterios estrictos.

Como abogada con énfasis en salud reproductiva y educadora prenatal y postnatal, hago un llamado a la acción a las organizaciones, a las agrupaciones que concentran personal de salud como pediatras y otros; a los miembros de instituciones de socorro, a los medios y a la misma sociedad civil, para que los esfuerzos de ayuda en el recaudo de estos alimentos sean controlados y orientados hacia la protección exclusiva de los bebés que no puedan ser amamantados. Porque como hemos visto, distribuir estos sustitutos debe ir con educación, aprendizaje sobre cómo prepararlos de forma segura y con seguimiento.

En Colombia, situaciones irregulares se pueden denunciar en las Secretarías de Salud y en el INVIMA. Y aquí se pueden ver los lineamientos para donaciones de alimentos: https://www.minsalud.gov.co/Ministerio/Institucional/Procesos%20y%20procedimientos/GIPS40.pdf


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