Temas de crianza que desvelan a los opinadores



Parece que hay escondida una biblia de la crianza por capítulos con varios temas. Nadie tiene copias porque todos tienen los versículos grabados en la cabeza, listos para transmitirlos en cuanto se enteran que viene un bebé en camino. Eso sí, cada uno con su propia versión. Cuando las sagradas palabras son expresadas, pareciera que son tan sabias que ni siquiera requieren alusión a la evidencia. A lo mejor te ha pasado y a veces sientes ganas de ponerles freno a los que piensas se creen grandes eruditos, así en el fondo consideres que lo hacen tal vez sin quererlo y lejos de malas intenciones ni vileza.  Tal vez preferirías ir a buscar tu propia copia mientras te adentras en la vivencia. Pero como esa copia no existe, la vives. 

Alt="temas sobre los que van a criticarte cuanto tengas a un bebé"

Posiblemente sientes que no dejan aspecto alguno que se salve del caldo de los procesos parentales, ni de su radar. Como tampoco se rescata algún mérito por el número de hijos; tal vez porque un bebé es un bebé y salvo los múltiples, todos no nacen al tiempo. 

Desde el anuncio de la noticia se abre una puerta a todo tipo de opiniones. Incluso imprudencias. Aparecen tópicos variados que atraviesan todas las etapas. Empezando por la travesía de la gestación, hasta más allá de los años de educación y crianza. 

Y... ¿de dónde viene todo esto? tiene de donde venir.
El hecho de que un bebé llegue a esta tierra es trascendental. Es el cambio a pasar de ser uno y de que te conozcan como uno, a ser más. Con un cambio en las relaciones y la creación de nuevas. Es vincularse, criar, educar y tener familia. Es responsabilidad. Es amor. 
Y como se trata de un tránsito que genera mucha expectativa y una etapa rodeada de mucha emoción, no es raro que los testigos de estos momentos, así sean extraños, quieran compartir contigo sus experiencias. 

Hablan, comentan y opinan. Tal vez los cercanos al acontecimiento evocan sus propios momentos y quieren decir lo que les funcionó, contar por lo que pasaron y dar soluciones para esa transición. Muchas veces basadas en su propia experiencia, en su forma particular de entender o en lo que en su mente representa lo ideal; tal vez por las propias vivencias que tuvieron en el pasado que se les impone replicar. Puede que también disfruten hablando de cómo les fue y de lo que les sirvió y no les sirvió, de sus momentos felices de la crianza. O que sea un desahogo por lo mal que la pasaron. 

También hay un gran sentido de la responsabilidad de crianza colectiva. Como si todos tuviéramos el compromiso de educar a los adultos del futuro. Y como seres sociales que somos, hay una preocupación por el otro y muchas veces no sabemos cómo ayudar o cómo pueda ser recibida nuestra ayuda. Pero igual la damos. En particular si no fue pedida. 

Entonces no es extraño que si te agarran en el embarazo, los pareceres vayan desde cuál es el momento ideal para avisar; si es mejor o no saber el sexo del bebé; cómo debes comer y cuidarte; hasta si debes trabajar o no; si tomar café o no; si es recomendable usar analgesia en el parto y el tipo de parto que debes tener, entre otros. Te pueden decir también que duermas mucho porque no pegarás un ojo con el nuevo bebé. Yo por ejemplo digo que ojalá carguen mucho a los bebés. 

El tema de las pérdidas, del que no se habla mucho, no es fácil de manejar y es muy sensible. Y no hay una manera determinada de reaccionar. Por la angustia que genera en otros, tal vez sin pensarlo mucho salen con imprudencias que seguramente no buscan hacer daño. Y podrías escuchar cosas muy raras. Por ejemplo que ya vendrá otro bebé; presumiendo que es fácil volver a embarcarse en la aventura luego de tanta niebla para quedar esperando nuevamente. Preguntas sobre tus años, por si es mejor no intentar de nuevo por aquello de la edad; decirte que no se lo cuentes a nadie; como si no se supiera que muchos embarazos no alcanzan a llegar a su fin. Podrías escuchar también que le sucede a muchos, que la vida sigue, como si al ser algo común fuera más fácil el consuelo y como si la vida fuera una película que puedes pausar o que se terminó y todo sigue. O que de cuántos meses estabas, que peor hubiera sido que pasara más adelante; concluyendo que la intensidad del dolor de la pérdida es directamente proporcional al momento del resultado positivo. Son frases al aire que podrías interpretar como que minimizan lo que sientes; como cuando te preguntan por qué estar tan mal por alguien que ni has visto; como si hubiera que verle la cara a alguien para quererlo. O inquietudes por haber contado tan rápido la noticia de un bebé; como si las buenas noticias no pudieran contarse; preguntan si hay otros pequeños; como si traer hijos al mundo ya permitiera conocer lo que se siente al tener otros bebés y para que el vacío no sea tan grande porque lo suplen otros. 

Tal vez en el fondo no saben ni qué decir, y para algunos quedarse en silencio no es una alternativa. No sabemos si en la mente de otros decirte algo, por tonto que sea, te hará sentir que por lo menos tienes compañía. 

El asunto de las enfermedades no se queda atrás. A veces no se sabe cómo apoyar, y no quiere decir que al expresar sandeces no haya preocupación o amor de por medio. Es angustiante saber que hay un bebé enfermo o con alguna condición especial. O si te enfermas tú. Te pueden decir que hay que seguir adelante, para darte ánimos y fuerzas. Pero a veces sabes que no hay marcha atrás o que si la hay, requiere de un proceso de sanar. También que todo pasa por algo o que esto es porque tenía que suceder; como si te estuvieras salvando de algo peor o como si la vida tuviera que dar enseñanzas a punta de golpes. Expresiones de miedo como "si me pasa a mí no sabría cómo manejarlo" o "si me sucede algo así me muero"; como si reflejar en otra piel el pavor de lo que se sentiría pudiera ayudar a tranquilizar o como si la negación fuera la solución. 

La cuestión del alimento y del sueño pululan en cualquier época o territorio; mismos en los que los cálculos de su efectividad y duración entretienen la cabeza de más de un agobiado. Mucho de ello viene de historias pasadas, de lo que se recomendaba antes. Y no todo el mundo está pensando en bebés todo el tiempo como para enterarse de la última evidencia científica y entender que los bebés se alimentan y duermen diferente que los adultos. 
En todo caso pareciera que la manera en que se nutre a un bebé es tan preocupante, que amerita una buena actualización, porque que si es pecho, la angustia se deposita en las consecuencias de no poder controlar la cantidad de leche que el pequeño ingiere de su fuente directa, sin pensar que por alguna razón no venimos con onzímetro incorporado y que para eso se descubrió eso de la libre demanda. Y el nivel de zozobra se hace más o menos intenso según la cantidad de veces que el bebé la pide. Y en qué contenedor dársela si pasa algo con el original. Si es por la calidad de la leche, las disertaciones vendrán acompañadas de lo que posiblemente vivieron las generaciones previas de la familia y los mil y un brebajes que ayudarían a mejorarla. ¿Te gustaría que te cuente un poco de lo que te dicen cuando tienes un bebé grande amamantado? Si la cuestión es el biberón, el discurso podría basarse en por qué se da, cada cuánto o qué tipo de leche debería ir adentro. Al final parece que todos se dan cuenta que lo importante es encontrar la manera que le fluya a quienes tienen aquel mágico vínculo directo. 

Y si quieres te puedo hablar un poquito también de los triturados o del pedazo entero cuando llega el momento de la alimentación complementaria.

En cuanto al sueño, se comenta sobre lo que se cree o más bien, se adivina, sobre los característicos, propios y naturales procesos de los bebés. A lo mejor sientas que los que te hablan sobre la necesidad de que el sueño sea ininterrumpido desde el primer día, tanto para el pequeño como para el que lo cuida se creen sabelotodos expertos en puericultura, aquel ámbito de estudios sobre los cuidados y la crianza de los niños para un sano desarrollo. Pero como no lo son, puede que valoren tanto el sueño de largo que les preocupe que tu no puedas dormir. Y ya sabes que puedes hacer lo que a bien tengas con sus noches, hasta decir que las duermes todas. Además a lo mejor te puedan ayudar a que te eches una siestecita. También preocupa en qué clase de habitáculo el pequeño será entregado a los brazos de Morfeo, o si será entregado, por aquel tema de los brazos, en particular cuando el pequeño es amamantado. 

Para ampliar la variedad, no se salvan otros aspectos de la crianza; como si ya gatea o no, si ya camina o no, si ya habla o no; cómo le hablas o cuándo lo hará. Menos la pregunta de si usa pañal de tela o desechable y cuándo lo va a dejar. Si va al jardín o en qué momento irá y si su educación será escolarizada o no. 
Recuerda, son los adultos del futuro y les preocupa la evolución de un ser tan importante. Muchos no saben que el camino hacia la independencia no se fuerza, se da naturalmente, a su tiempo. Y luego de recibir muchos, muchísimos brazos, besos y abrazos. 

El llanto es motivo de múltiples disertaciones, posiblemente porque según los que te ríes llamando profetas, se manifiesta al arbitrio del niño sin control, ya que no está pidiendo legítimamente la satisfacción de sus necesidades sino que es su forma de manipular. Sin olvidar el cuento que desde el día en que nacen hay que aprovechar que lloren un poquito para ensanchar los pulmones, así como enseñarles la tolerancia a la frustración para que no se vuelvan tiranos de mayores. Recuerda, no todos se actualizaron y no saben que hoy está mal dejar a un bebé llorar. Tampoco todos saben que "los bebés no se acostumbran a los brazos... los necesitan". Y los niños cargados no lloran. O lloran menos. 

Y hablando del tema de brazos, tan cuestionado por aquellos que tal vez crees que les da celos ver tan magnánima escena de amor, posiblemente tienen sus motivos y seguramente muy lejanos a la envidia. 
¡Es lo que les dijeron toda la vida! o lo que hicieron con ellos. No sería entonces extraño que te pregunten si es tan necesario tenerlos todo el tiempo cargados, hasta el típico "después quien los suelta", pasando por las lesiones peligrosas en el cuerpo que se pueden causar por llevar a un pequeño individuo tan pesado o el uso inseguro de aquella tela larga tan apretada que le va a trancar su circulación. 

De la obediencia y el orden, no se diga más. Especialmente cuando crees que te están hablando de disciplinarlos como si fuera sinónimo de amaestrarlos. La rigidez en las costumbres de antaño también muchos las vivieron así y había niños educados sin que se supiera algo tan básico como que no es necesario gritar para imponer límites. Parece que yo tampoco lo se porque a veces grito. Eso sí, muy pocas veces.

Ay cómo preocupa el clima. Pareciera que todos tienen frío. O calor. Y bueno, con estos climas...

Ya sabes más o menos lo que puedes escuchar. No se trata ni de sabelotodos, ni de profetas. Tampoco de eruditos. Todos somo expertos cuando el amor es lo que nos lleva a actuar cuando cuidamos a un bebé. Y vamos acertando a punta de ensayo y error. Son épocas de cambio que tiene una misma persona frente a un entorno nuevo y diferente que va transformando su mundo según sus nuevas vivencias. También es una forma de conectarse. Porque basta que alguien tenga un crío de la misma edad y pululan los consejos. Pero también los nuevos amigos. Y el apoyo.

Además todos somos seres diferentes, con concepciones propias de la vida que pueden parecerse o diferir absolutamente. Cada uno tiene su propio sentido de lo que es el mundo. Y así la gente se embarace y tenga bebés, su vivencia la experimentará de distinta manera, con experiencias muy personales e individuales. Con historias diferentes para contar. ¡Y muy probablemente las quieren contar! 

Posiblemente, como las vivencias se parecen a las de los demás, tal vez por ello encierran conductas y definiciones generalizadas que marcan la pauta para opinar. Así, cuando sientas que ya estás hasta la coronilla de la "opinadera" y de la "comparadera", especialmente cuando hay hijos de otros un metro a la redonda, no sobra buscarle el lado bueno a la imprudencia y meterle la buena intenciónSe trata de un comportamiento propio de la especie humana que cuida a los niños del mundo. 
Igual ya sabes que nadie te obliga a hacer lo que te dicen y que no es necesario presumir la mala fe. Y sabes que te vas a equivocar. Aunque tal vez no, ¿porque quién te dice que no tienes la razón? por lo general el instinto protector viene con un poco de sensatez. 

Dejar un espacio para la duda y aceptar las diferentes formas de pensar, distintas a las propias y saber que nadie es experto en todo lo que apaña la intensidad de las verdades absolutas que algunos cuentan. Porque no todos somos capaces de detectar y reconocer que no nos las sabemos todas.
Eso sí; cuando pasen unos años, echa para atrás y recuerda lo que sentías, porque a lo mejor puedes convertirte en los que cambie de equipo y empiece a contar historias. 
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