"Lo importante es que mamá y bebé estén bien": por qué sobrevivir no basta para una atención respetuosa

"Lo importante es que mamá y bebé estén bien", frase tan común en hospitales y conversaciones familiares, suele usarse como sinónimo de tranquilidad. Sin embargo, encierra un problema: reduce la experiencia del parto a un único indicador de éxito, la supervivencia. Pero una atención obstétrica de calidad no se define únicamente por la supervivencia o por la ausencia de complicaciones graves.

Embarazo tranquilo



El mito de que solo importa sobrevivir

La Organización Mundial de la Salud reconoce que una atención de calidad durante el parto comprende tanto los resultados clínicos como la experiencia de la atención. Sus recomendaciones sobre atención intraparto señalan que una experiencia positiva requiere una atención centrada en la mujer, respetuosa de su dignidad, privacidad y confidencialidad, que favorezca la comunicación y la toma de decisiones informadas (OMS, 2018).

Ya en 2014, la OMS había advertido que muchas mujeres reciben un trato irrespetuoso y abusivo durante el parto en instituciones de salud y que estas prácticas pueden vulnerar sus derechos a la vida, la salud, la integridad física y la no discriminación (OMS, 2014). Una revisión sistemática posterior documentó distintas formas de maltrato durante la atención del parto, entre ellas abuso físico y verbal, estigma y discriminación, procedimientos realizados sin consentimiento, deficiencias en la relación entre las mujeres y el personal sanitario y fallas relacionadas con las condiciones de los establecimientos y los sistemas de salud (Bohren et al., 2015).

La dimensión de los derechos

El derecho a la salud sexual y reproductiva comprende la posibilidad de adoptar decisiones libres, informadas y responsables sobre el propio cuerpo, libres de violencia, coacción y discriminación, y está estrechamente vinculado con derechos como la autonomía, la integridad física y mental y la privacidad (Comité DESC, 2016). En la atención obstétrica, esto exige, entre otras cosas, recibir información clara, suficiente, científicamente rigurosa y comprensible para tomar decisiones libres e informadas.

Desde la perspectiva de la autonomía, no es equivalente una cesárea decidida después de recibir información suficiente sobre sus riesgos, beneficios y alternativas que una intervención impuesta, obtenida mediante coerción o aceptada a partir de información incompleta, inexacta o tergiversada (Comité DESC, 2016). El parto no tiene una única experiencia válida. Una mujer o persona gestante puede tener preferencias distintas respecto de la vía del parto y de las intervenciones. La seguridad, los riesgos y los beneficios de las diferentes alternativas deben evaluarse según sus circunstancias clínicas y explicarse de manera suficiente para permitir una decisión verdaderamente informada (OMS, 2018).

Los efectos del maltrato pueden trascender el momento del parto. La evidencia ha encontrado asociaciones entre distintas manifestaciones de violencia obstétrica, pérdida de autonomía y coerción durante la atención y síntomas de depresión posparto y estrés postraumático (Silva-Fernández et al., 2023). El maltrato tampoco puede explicarse únicamente por conductas individuales: las fallas institucionales y del sistema de salud, las limitaciones de recursos y las desigualdades sociales y de poder pueden contribuir a que estas prácticas ocurran (Bohren et al., 2015; Bohren et al., 2019).

Cambiar la narrativa

“Lo importante es que mamá y bebé estén bien” no puede utilizarse para minimizar prácticas arbitrarias, intervenciones carentes de indicación clínica, procedimientos realizados sin consentimiento informado o decisiones obtenidas mediante información incompleta, inexacta o no sustentada en evidencia científica. Tampoco puede borrar el maltrato, el abuso o la falta de respeto experimentados durante la atención.

El verdadero desafío es garantizar que quienes dan a luz y sus bebés estén bien en términos clínicos, psicológicos y de derechos. Solo entonces podremos hablar de una atención obstétrica verdaderamente segura, respetuosa y de calidad.

Referencias

Bohren, Meghan A., et al.The Mistreatment of Women during Childbirth in Health Facilities Globally: A Mixed-Methods Systematic Review.” PLOS Medicine 12, no. 6 (2015): e1001847.

Bohren, Meghan A., et al.How women are treated during facility-based childbirth in four countries: a cross-sectional study with labour observations and community-based surveys.” The Lancet 394, no. 10210 (2019): 1750–1763.

Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas.Observación general núm. 22 (2016), relativa al derecho a la salud sexual y reproductiva (artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales).” E/C.12/GC/22, 2016.

Organización Mundial de la Salud.The prevention and elimination of disrespect and abuse during facility-based childbirth.” Ginebra: OMS, 2014.

Organización Mundial de la Salud.WHO recommendations: intrapartum care for a positive childbirth experience.” Ginebra: OMS, 2018.

Silva-Fernández, Claudia Susana, María de la Calle, Silvia M. Arribas, Eva Garrosa y David Ramiro-Cortijo.Factors Associated with Obstetric Violence Implicated in the Development of Postpartum Depression and Post-Traumatic Stress Disorder: A Systematic Review.” Nursing Reports 13, no. 4 (2023): 1553–1576.

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