La maternidad consciente, la historia y el consentimiento informado

Listen to "La maternidad consciente, la historia y el consentimiento informado" on Spreaker. La obstetricia explora nuevos caminos que generan dilemas éticos y legales conforme hay más acceso a la información, a la par que va evolucionando la ciencia y la tecnología. La salud materna entremezcla lo físico, lo emocional y lo cultural, entre otros.
¿Qué pasa cuando se vinculan salud materna y obstetricia en temas como el parto humanizado y la maternidad consciente? 

Los temas sobre maternidad están al toque de un ordenador o a disposición de círculos de madres, sumados a un mayor acceso a la educación y a la posibilidad de informarse y cuestionar. Algunos de ellos generan cierto movimiento: por ejemplo la fertilidad, el cuidado prenatal, el desarrollo del parto, su programación, las intervenciones rutinarias o por protocolo y aspectos como la lactancia y la "separación cero" entre la mamá y el bebé*1.

Imagen cortesía: Dra. Susana Bueno, excelente gineco-obstetra recomendada por AYU. Contacto: http://www.doctorasusana.com/

El temor de la praxis obstétrica
Entre los ires y venires de la práctica, muchos profesionales que se orientaron al enfoque perinatal, prenatal y postnatal empiezan a ejercer la medicina a la defensiva, o lo que es peor, se van alejando del ejercicio.

Podría ser por el rechazo o el temor al hecho de que las mujeres en edad reproductiva buscan cada vez más proteger su derecho a la salud, el fácil acceso a la información y poder decidir según sus valores, su cultura, sus costumbres y sus creencias. 
Podría ser porque algunas buscan respaldo en las reclamaciones y demandas por responsabilidad médico-legal por algún actuar médico o de la institución relacionado con el embarazo, el trabajo de parto, el nacimiento o el postparto inmediato

Las obligaciones profesionales
Un buen médico se conduce bajo las columnas de la vocación, el conocimiento de su práctica y su actuar ético, profesional y de autorregulación. 
La ley*2 garantiza la autonomía médica al momento de decidir sobre un diagnóstico o un tratamiento basados en dichas columnas; prohibiendo cualquier acto que lo constriña, presione o restrinja en su práctica médica, así como prohibiendo el abuso en que pudiera incurrir él mismo atentando contra la seguridad de su paciente

Es decir, los médicos tienen autonomía y autodeterminación y nadie puede intimidarlos en su práctica; pero deben ejercerla correctamente, cuidar la salud de su paciente y minimizar el riesgo de causarle daño.
También deben respetar la dignidad y la autonomía de la voluntad de quien se pone en sus manos, honrando sus decisiones tomadas con libertad; además de cumplir los deberes de cuidar la información y documentación clínica que reciben, en virtud de la protección de la intimidad.

¿Rutinas o desconocimiento?
Es común observar que algunos galenos dan por sentadas ciertas prácticas que bien podrían incorporar dentro de una historia clínica. O las realizan sin una previa explicación ni discusión que anteceden a una aceptación bajo un consentimiento informado

Muchos no conocen las normas de ética médica que señalan que los tratamientos médicos y quirúrgicos que consideren indispensables y que puedan afectar la salud, física o síquicamente, deben ser aceptados. Así como explicar a su paciente o a sus responsables de eventuales consecuencias anticipadamente (a menos que no sea posible claro está). 
Muchos desconocen las normas de responsabilidad médica cuando hay adversidades inmediatas o tardías por el tratamiento, las cuales en todo caso no extienden su responsabilidad más allá del riesgo previsto advertido*3

Las estrategias
Si el fin último es proteger a la paciente, a su bebé y a su entorno y facilitar la práctica de la profesión, hay estrategias que resaltan el modo ético de conducirse, dan cuenta del respeto a la autonomía de la voluntad de su paciente y dan fe de su proceder encaminado al cuidado y al bienestar; además de demostrar que en su proceder, su pilar fundamental es minimizar el daño eventual o eliminarlo. 
Son soluciones que otorgan un valor añadido al modo ético de conducirse, orientado a cuidar la salud de la mujer y al respeto de los derechos sexuales y reproductivos de aquella. ¡Además le sirven para defenderse ante una eventual reclamación! 
Estas estrategias son la historia clínica, el consentimiento informado y la buena comunicación entre el médico y la paciente (hablo de esto último en otro artículo de este blog con el título: Salud materna y comunicación en el camino hacia la humanización. 

La historia clínica
La historia es el mapa de ruta donde el doctor deja una constancia objetiva sobre la información que atañe a la salud de su paciente. Su elaboración completa y clara contiene toda la información del juicio clínico que emite, de los procedimientos y eventualidades de cualquier intervención de diagnóstico; de tratamiento, quirúrgica o procedimental.

La futura madre sabe que hay un registro de cómo se llevan a cabo los controles, las pruebas, los exámenes y las intervenciones, donde se da fe de las connotaciones, alternativas y los resultados, así como los riesgos y la manera en que se subsanarían. 
Ese registro constituye una prueba útil para el médico y para la paciente en caso de una reclamación o demanda.  

El consentimiento informado
Cuando la paciente se pone en manos del doctor, ella espera que le sean informadas las acciones tendientes a promover y a proteger su salud, así como 
los riesgos, beneficios y alternativas. De esta manera puede consentir o no un proceder médico que ha entendido claramente. Al hacerlo reconoce las calidades de quien provee su salud, sin excusar al otorgarlo, una mala práctica.

La futura madre toma las decisiones que repercuten sobre su salud y la de su pequeño según la determinación y sugerencias del caso, entregadas de forma precisa y clara por su médico tratante (preferiblemente dentro del marco de las visitas prenatales y no en una sala de partos). Y así puede ella ejercer un derecho fundamental propio de su autonomía sin que haya una coacción o una obligación de por medio. 
Con este acto, ella se ve involucrada en lo que atañe a su salud y la de su bebé; siente que es tenida en cuenta y le son claras las posibilidades del desarrollo de su embarazo, de su parto y de los posibles desenlaces. Le permite además la garantía de que bajo su aceptación, el médico procederá. 
Este documento constituye una prueba útil para el médico y para la paciente en caso de una reclamación o demanda.  

Es bueno aclarar que otorga su consentimiento informado alguien plenamente capaz, es decir, quien cuenta con aptitudes que le permiten entender la información otorgada, manifestar su decisión sobre la misma y expresarla. 
Y así como los obstetras se rigen por una ética médica, las pacientes deben brindar información certera sobre su salud o averiguarla si no la tienen al alcance. 

La confianza acompaña a una práctica médica realizada con profesionalismo. La confianza permite que el profesional pueda ejercer su autonomía médica de forma tranquila. Que sean muchas las futuras madres que la vuelquen sobre los doctores. Que sean muchos los doctores que equilibren su autonomía médica con la autonomía de aquellas.

*1 Esta es una lista de los temas relacionados con la salud materno-fetal:
  • Fertilidad y reproducción asistida.
  • Embarazo e infecciones de transmisión sexual.
  • Embarazo adolescente.
  • Embarazo de personas sometidas a violencia doméstica y sexual.
  • Reposo y movimiento durante el embarazo.
  • Paternalismos durante los cuidados maternos. 
  • Monitoreos y controles prenatales. 
  • La interrupción del embarazo.
  • Las evaluaciones fetales para verificar el bienestar del bebé.
  • El diagnóstico de enfermedades, malformaciones, etc. 
  • Manejo de embarazos múltiples.
  • Planes de parto.
  • Posiciones durante el trabajo de parto.
  • Parto vaginal o por cesárea.
  • Programación de la cesárea.
  • Procedimientos invasivos para planificación familiar durante una cesárea. 
  • Decisión de un parto vaginal después de cesárea.
  • Formas de asistencia al trabajo de parto, al parto y al postparto inmediato.
  • Intervenciones por protocolo o por nececidad (fórceps, ventosas, episiotomías).
  • Analgesia y anestesia.
  • Acompañantes durante el parto.
  • Enfermedad materna concomitante con el embarazo. 
  • Limitación de los métodos diagnósticos.
  • Alternativas diagnósticas y terapéuticas.
  • Manejo de enfermedades maternas o del bebé durante el embarazo.
  • Limitaciones en la autonomía materna en caso de intervenciones quirúrgicas, transfusiones y otros procederes.
  • Manejo de la separación con el bebé.
  • Contacto piel a piel.
  • Inicio de la lactancia.
*Ley 1751 de 2015 (Colombia).
*Ley 23 de 1981(Colombia).
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