Plan de parto: La conversación vá más allá

La educación prenatal y las visitas al médico tratante o a la matrona durante el embarazo son un gran apoyo aprender sobre lo que va sucediendo y va a suceder cuando llegue el momento del parto y el nacimiento. Hay encuentros que facilitan la toma de decisiones informadas que reflejen las opciones personales, metas y objetivos sobre lo que se quiere suceda durante el trabajo de parto y el nacimiento.




También permiten al proveedor de salud brindar información y educar, porque se tratan temas como lo que puede ocurrir durante el trabajo de parto y el nacimiento. 
Puede además conocer sobre la experiencia que se quiere tener, gran oportunidad para incluir al paciente y a su familia dentro del proceso. Por su parte, los sujetos de atención pueden establecer cómo se podría, tanto el profesional como la institución, acomodar sus expectativas a sus circunstancias y conocer los factores de riesgo que podrían necesitar alternativas de nacimiento si se requirieran determinados cuidados para un parto seguro o si aparecieran complicaciones significativas de salud, indicativas de un nivel de apoyo específico. 

Esta conversación es todo un plan de parto de por sí. Que además se puede concretar en un documento. El sentido es ayudar a tener el parto que se quiere si se trata de un ambiente hospitalario. Es un plan, que va más allá de un papel.

En ocasiones el documento que puede surgir o no de estas conversaciones es entregado con temor por parte de los sujetos de atención, que a veces plasman sus expectativas, pero también exigencias de varias hojas con una lista de preferencias creadas juntando toda la información posible de clases, libros, redes sociales y grupos de apoyo. Independientemente de su extensión, forman parte de la autonomía de la voluntad de la mujer o persona gestante, lo cual es un derecho. 
Estos documentos que en ocasiones son recibidos con recelo médicos, matronas y la misma institución, estén o no basados en evidencia. 
Justamente ese recelo se puede perder si se mira en perspectiva. Es decir, es precisamente ese documento el que les muestra a los profesionales y a las instituciones, las mismas situaciones que ellos mismos están preparados para solucionar y en caso de que sean ajustadas a la evidencia, atender. 
Además pueden tomarlo como que la persona entiende completamente los procesos y se ha informado, y así ayudarla a tomar las mejores decisiones informadas basadas en su experticia en salud, orientada a la salud ya la seguridad. También pueden ayudarle a comprender qué tan aplicables son sus puntos y qué tanto se pueden honrar o sustituirlas por otras actuaciones médicas, lo más ajustadas. 
Y aclarar, para facilitar las decisiones basadas en hallazgos, que facilitan componer el plan de parto y adaptarlas al mejor suministro del servicio. De hecho hay evidencia cientifica que respalda decisiones médicas importantes y especificas, que soportan estrategias que los expertos pueden implementar acordes a las expectativas de sus pacientes. 

La conversación durante el proceso entonces, aclara consideraciones prácticas. Voy a darte unos ejemplos:
  • El manejo ante la rotura de membranas.
  • Maniobras de inducción o aceleración del parto.
  • Cómo ocurre el acompañamiento en caso de desearlo y en qué momentos.
  • El tipo de analgesia, si se toma o no.
  • Qué tan medicalizado o intervenido podría ser el parto (instrumentación con fórceps, ventosas o espátulas).
  • Cuándo sería indicada una episiotomía (corte transversal del periné que amplía la apertura para que salga el bebé por el canal vaginal), por ejemplo si el periné es tan rígido que impide el parto, hay una inminencia de desgarro perineal mayor de grado III o IV, el parto debe ser instrumentado, se necesita acortar la fase expulsiva por estar en peligro el bebé, hay distocia de hombro, antecedentes de mutilación genital femenina. Cómo será el manejo de eventos como el pinzamiento y corte del cordón.
  • Cómo sería el contacto piel a piel o la separación, en caso de que las condiciones de salud lo ameriten.
  • Temas como la lactancia o suministro de otro tipo de alimentación. 
  • La posibilidad de rechazar alguna analgesia.
  • Aspectos sobre la movilidad durante el trabajo de parto.
  • El acompañamiento, consideraciones sobre la lactancia y demás.

Un buen profesional y una buena entidad de salud ofrecerán su servicio basado en evidencia, de manera segura, respetando procesos de calidad y cuidando la salud mental y física de sus pacientes. Ofrecerán consentimientos informados.También protegerán los derechos humanos de sus pacientes. 

Es importante confiar en ellos y saber que pueden surgir contratiempos: el plan de parto puede plasmar el deseo de un parto vaginal, pero si hay ruptura uterina, será necesaria una cesárea de urgencia. Puede manifestar el pinzamiento tardío del cordón umbilical, como lo recomienda la OMS, pero si hay que reanimar al bebé por algún contratiempo, puede no ser posible. Puede indicar que la episiotomía no sea practicada de forma sistemática para reducir un eventual traumatismo perineal/vaginal, ya que las pruebas actuales no lo justifican. Pero podría ser necesaria la práctica de una episiotomía selectiva. 

La idea es tener la mejor experiencia posible. Y poder acomodarse a los objetivos y peticiones. Pero se llama plan, y de ahí su nombre, porque muchas veces la vida no va de acuerdo con lo planeado y hay circunstancias que alteran el orden del plan. 

Dentro de "la conversación" a lo largo de las visitas prenatales, ese plan va tomando forma. En cuanto a plasmarlo en un documento, son cada vez más las instituciones que ofrecen modelos con guías aterrizadas en evidencia. En todo caso, sin que constituyan formatos rígidos a seguir y que también permitan la opción de escribirlos y entregarlos. 

Que siempre haya conversaciones. 

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Jiang H, Qian X, Carroli G, Garner P. Selective versus routine use of episiotomy for vaginal birth. Cochrane Database of Systematic Reviews 2017, Issue 2. Art. No.: CD000081. DOI: 10.1002/14651858.CD000081.pub3



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