Emprendimiento femenino: legalidad, ética y responsabilidad


Hay personas que logran sueños con la puesta en acción de una idea de negocio que surge. Le dan forma a un proyecto que cabe en el mercado, en la economía, en la sociedad y en el entorno. 
Cuando esos sueños cumplidos vienen de talentos y recursos canalizados para la materialización de un negocio, aparece el emprendimiento como una fuente de ingresos comprobada. Cuando el emprendimiento es puesto al servicio de los demás, cumple una función social.


¿Emprendimiento femenino?

Cuando hay niños pequeños, el emprendimiento en casa funciona como una estrategia para no saltar abruptamente del trabajo a la crianza. También como una manera de adaptarse a un cambio que podría llegar a generar declives económicos por la suspensión de una actividad económica. O como la necesidad de hacer compatibles el trabajo y la familia logrando una conciliación. 

En materia de crianza, se suele hablar de emprendimiento femenino, aunque no siempre se trata de madres emprendedoras. También hay padres y otros cuidadores que emprenden a la par que crían, para quienes también va este artículo. 



Brian Bedoya cría a sus niñas y trabaja desde casa en su emprendimiento


Y es así como, miembros de muchas nuevas familias, a través del emprendimiento tienen una capacidad de trabajo que intenta volver a hallar caminos para conciliar y generar dinero que de otro modo comprometería tiempo del que no disponen por estar criando. 

Esta capacidad puede crecer, convertirse en empresa, generar impacto en la sociedad y a su vez ingresos a otras personas. Es el caso de AYU, una empresa de responsabilidad social creada por una mamá que trabaja desde casa, que trascendió. 
Para que pudiera trascender, valores como la ética, la legalidad y la responsabilidad social marcaron el camino. Como emprendedora y como abogada especialista en derecho contractual y relaciones jurídico negociales, y como mamá que trabaja en casa, puedo decir que el éxito de mi negocio ha dependido de aquellos valores. 
Veamos desde la perspectiva de un negocio exitoso como el de AYU, cómo estos valores se entrelazan: 


Alt="Abogada con énfasis en salud sexual y reproductiva"
Esta soy yo, Valeria Calderón,  fundadora de AYU, posando para una foto del proyecto para líderes emprendedoras Vital Voices #VVGROW
VVGROW

¿Cómo se relaciona el emprendimiento con la ética?

La ética (que se enfoca en el actuar humano basado en la voluntad y la libertad propias) y el emprendimiento se relacionan, porque las actividades que desarrollamos y las decisiones que tomamos en el ejercicio de un negocio pueden afectar a un entorno grande. Grande, sí; porque no solo se trata de nosotros; abarca a quienes desempeñan labores dentro del emprendimiento, a quienes proveen bienes y servicios para que éste funcione, así como a los clientes, a la sociedad y al medio ambiente. 

La ética entonces importa en la confianza y en el respeto que genera el negocio y la, o las personas que lo lideran. 
Y por ello la perspectiva de los actos del emprendedor no se escapan de la mirada ética de su emprendimiento. 
En otras palabras, el emprendedor es quien realiza actos humanos basados en la autonomía de su voluntad y actúa en miras de su negocio. ¡Pero esa mirada puede ser panorámica! Y vamos a ver por qué.

Debido a que nuestros actos tendrán injerencia en el negocio, involucrando a un entorno grande, como dije, nuestra ética estará orientada a la primacía del bien común frente al particular. Además, con el cuidado del entorno, y con la solidaridad. 
También con la manera en que actuamos con ese entorno grande, como los clientes, nuestros proveedores, nuestros empleados, si los tenemos, y con el efecto que nuestro emprendimiento logra en la sociedad, buscando siempre el bienestar general (de ahí lo panorámica que puede ser la mirada). 

¿Cómo se relaciona el emprendimiento con la legalidad?

Alt="Crianza afectiva"Si bien la ética responsabiliza el actuar voluntario y libre del sujeto, la legalidad aparece en escena cuando encuadramos nuestro emprendimiento, que es libre y garantizado constitucionalmente, dentro de los límites que impone el bien común, (que aparece no solo en el entorno de la ética, sino en este que tratamos ahora, el de legalidad). 

El ejercicio del negocio y de la libre competencia supone un derecho, pero también genera deberes, por la función social que incorpora. 

¿Cómo se relaciona el emprendimiento con la responsabilidad social?

El bien común es muy importante porque nos impone límites éticos, legales y además desencadena en una función social que hará de un emprendimiento bien dirigido, uno con responsabilidad social.

Es decir, la función social que tiene el emprender, que genera derechos y deberes, también genera el compromiso de buscar el bienestar general. De ahí, un emprendedor que obra conforme a la ética y la legalidad busca, más que darle prelación al logro de un negocio rentable, servir a los demás y ofrecer soluciones a problemas concretos de una manera en la que la rectitud, el respeto y el cumplimiento de la norma marquen la pauta.

Al pertenecer como emprendedores a un sistema, nuestro comportamiento, además de ético y cumplidor de una función social enmarcada en un entorno de legalidad, nos compromete en acciones que impactan a la sociedad. Dicho compromiso nos hace agentes activos en la resolución de los problemas que veamos en nuestra comunidad.

La responsabilidad social entonces hace que podamos estar atentos a los intereses de los demás y hacerlos partícipes de nuestras actividades empresariales. En ese orden de ideas, el impacto del emprendimiento, que constituirá nuestro mapa de vida, no solamente afectará nuestra vida y nuestro bienestar, sino la vida y el bienestar de otros. 

Y es aquí donde maravillosamente los tres conceptos se relacionan con el emprendimiento.

La puesta en acción

Para la puesta en acción hay varias maneras. En AYU funcionó enfocarnos en el propósito del negocio y en su razón de ser, en el impacto social que queríamos generar y en la calidad del servicio o productos que entregamos. 



Alt=Emprendedoras"

Lorena Beltrán tiene concilia su vida familiar y laboral con su emprendimiento en lactancia

El resultado es el buen nombre y la buena reputación, que incrementan la confianza en un producto o servicio idóneos, haciendo más fácil el crecimiento. Y además generamos progreso cerrando aquí el ciclo de la responsabilidad social. 

Y cuando viene el éxito se podría decir que los conceptos de ética, legalidad y responsabilidad social en el emprendimiento, se entremezclan además con el liderazgo

Por ejemplo, en el emprendimiento femenino, el nicho del mismo puede surgir de ideas innovadoras que se materializan, o en oportunidades de negocio que se ven en el mundo de la maternidad. Es el caso de las asesoras maternas y de los emprendimientos infantiles. 

Otra forma de llevar a la práctica estos tres conceptos, es balancear el proyecto negocial con el papel de cuidadores. En particular cuando quien se encarga de esta labor es un único cuidador, como es el caso de madres o padres solteros, quienes encaminan parte de su energía en sacar adelante a futuras personas de bien.

Si hablamos de ética, legalidad y responsabilidad social en el emprendimiento de un cuidador, éste permite ayudar a otras madres, padres u otros actores a tomar impulso, a que solucionen inquietudes cuyas respuestas ya nos hemos encontrado en el camino. Y sin temor a la competencia, porque se la puede ver como una fuente solidaria. Es decir, compartiendo el conocimiento y generarlo con base en estrategias de cooperación. Muy seguramente esto redundará en mayores ingresos para todos los emprendimientos que tienen elementos en común y en más tiempo con los niños. 

Estos conceptos también se concretan brindando suficiente información a los clientes sobre el negocio, con precios justos, cumpliendo las normas que regulen el régimen empresarial al cual se pertenezca, pagando impuestos, ofreciendo salarios justos con las prestaciones de ley si tenemos ayuda, y no sobra decir, con productos y servicios de calidad.



Brian con su bebé

Destinar recursos materiales o inmateriales al servicio del otros permite emprender con responsabilidad social. No siempre se tienen los recursos, pero un gesto, una información o tiempo dedicado en ayudar con conocimientos o donando trabajo, convierten los talentos en potenciales.

Emprender es virtuoso. Porque requiere, además de tiempo, de valentía porque es humano fracasar y cometer errores; de perseverancia y de una gran capacidad de asumir retos. Emprender con responsabilidad implica un correcto actuar, pensando en el impacto positivo que podemos generar. 

Y si lo generamos en grande, convirtiendo nuestros talentos en potenciales, lo cual se logra poniéndolos al servicio de los demás, muy seguramente habremos logrado nuestro objetivo con creces. 




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